

AGENCIA
Internacional.- La interceptación de una nueva flotilla humanitaria con destino a Gaza provocó una ola de críticas internacionales contra Israel, luego de que fuerzas israelíes frenaran este 30 de abril una caravana marítima integrada por decenas de embarcaciones civiles que transportaban ayuda para la Franja de Gaza.
De acuerdo con balances difundidos por medios internacionales, el operativo dejó al menos 175 personas detenidas de 33 nacionalidades distintas, generando reclamos diplomáticos de gobiernos europeos, organizaciones civiles y familiares de los activistas retenidos.
La operación ocurrió en aguas próximas a Grecia y volvió a colocar en el centro del debate internacional el bloqueo marítimo impuesto sobre Gaza, así como las condiciones humanitarias que enfrenta la población civil en la región.
La misión era organizada por la red internacional Global Sumud Flotilla, la cual impulsa el envío de ayuda humanitaria por mar y denuncia las restricciones que limitan el ingreso de suministros a Gaza. Según los reportes, el convoy estaba conformado por 55 embarcaciones, aunque varias lograron retirarse tras detectar los primeros movimientos de intercepción.
Tripulantes denunciaron que durante la madrugada se registraron interferencias en los sistemas de comunicación, fallas en GPS, bloqueos de radio y maniobras intimidatorias antes del abordaje. Algunos activistas afirmaron además que varias embarcaciones quedaron inmovilizadas tras sufrir daños mecánicos y perder contacto con el resto de la flotilla.
Por su parte, autoridades israelíes confirmaron la operación y señalaron que la ayuda humanitaria debía ser trasladada al puerto de Ashdod, bajo control israelí, en lugar de ingresar directamente a Gaza. El canciller Gideon Saar informó que los detenidos serían desembarcados en territorio griego tras las revisiones correspondientes.
Israel mantiene desde hace años un bloqueo marítimo sobre Gaza bajo el argumento de impedir el ingreso de armas a Hamas y otros grupos armados. Sin embargo, críticos de la operación sostienen que la carga transportaba únicamente alimentos, medicamentos e insumos básicos destinados a la población civil.
La reacción internacional no tardó en llegar. Italia calificó la acción como “ilegal” y exigió garantías para sus ciudadanos retenidos, mientras que en España se solicitaron explicaciones inmediatas y asistencia consular para los activistas capturados.
Organizaciones defensoras de derechos humanos recordaron que no es la primera vez que Israel intercepta una flotilla con ayuda destinada a Gaza, situación que anteriormente ya había provocado tensiones diplomáticas y llamados internacionales para establecer corredores humanitarios permanentes.
