CDMX.- En el segundo trimestre del año, la inversión privada, contemplada dentro de la Formación Bruta de Capital Fijo, el segundo desplome más fuerte del que se tenga registro, de 33.2 por ciento, con lo que acumuló cinco periodos de contracciones consecutivas, informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Aunque analistas coinciden en que este desplome de la inversión privada corresponde al confinamiento al que se sometió la economía de abril a junio de este año, como parte de la Jornada de Sana Distancia para evitar la propagación del Covid-19, este indicador suma cinco trimestres de contracciones; mientras que la pública acumuló nueve periodos similares a la baja. 

César Salazar, investigador del Instituto de Investigaciones Económicas de la UNAM, explicó que la inversión es el elemento que permite observar las posibilidades de crecimiento en un país y si ésta es débil, lo más probable es que el ritmo del Producto Interno Bruto (PIB) sea lento, lo que a su vez provocará que los empresarios no desembolsen recursos. 

“Tenemos un proceso de crecimiento económico muy débil que provoca un débil comportamiento de la inversión, porque al final no hay expectativas de hacer negocio o generar mayores ingresos, entonces los agentes privados se resguardan y más durante el confinamiento”, refirió en entrevista. 

Comentó que para el tercer trimestre se espera que se mantengan las cifras negativas en inversión privada, aunque no en niveles similares al registrado de abril a junio de 2020. “Vamos a poder ver cifras positivas para el siguiente año, pero para regresar a los niveles de inversión que tenían a inicios de 2018, pueden pasar hasta cuatro años”. 

Explicó que esto se debe a que para mejorar el clima de inversión es necesario que la economía tenga mayores expectativas, pero para 2020 se estiman contracciones de doble dígito. El analista de la UNAM refirió que se necesita que la inversión pública, que también arrastra trimestres de decrecimientos, propicie una estabilidad, más ante una recesión como la actual.

El resultado de la inversión pública y privada en el segundo trimestre de este año estuvo relacionado con el comportamiento de la Oferta Global (igual a la Demanda Global) de Bienes y Servicios, que disminuyó 19.8 por ciento en términos reales respecto al periodo enero-marzo, con series desestacionalizadas, lo que representó su mayor caída desde que se tiene registro (1993).