De la redacción
El Buen Tono
La Administración Federal de Aviación (FAA) de Estados Unidos investiga un incidente de seguridad aérea ocurrido el martes en el que estuvo involucrado el helicóptero Marine One, que transportaba al presidente Donald Trump.
De acuerdo con la FAA, el incidente no representó un peligro inminente, aunque de manera preliminar se detectó una posible pérdida de separación entre el helicóptero presidencial y un avión comercial que despegaba del Aeropuerto Nacional Ronald Reagan, en Washington.
El vuelo involucrado fue un avión regional de Envoy Air con destino a Pensacola, Florida, que despegó apenas un minuto después de que Marine One iniciara su trayecto hacia la Base Conjunta Andrews. Ambos vuelos continuaron sin contratiempos y aterrizaron de forma segura.
Las normas de la FAA establecen una separación mínima entre aeronaves en las inmediaciones de los aeropuertos, requisito que presuntamente no se cumplió durante el incidente. Por ello, la agencia federal convocará un equipo de revisión para determinar qué ocurrió y si hubo fallas en los procedimientos de control aéreo.
Como medida preventiva, otro vuelo regional también fue desviado mientras se desarrollaba la situación. El caso ocurre después de que la FAA endureciera las restricciones para helicópteros en la zona del aeropuerto Reagan tras la colisión aérea de 2025 que dejó 67 personas fallecidas.
