Adriana Estrada
El Buen Tono
Rafael Delgado.- Lo que fue un próspero sistema lacustre en la época prehispánica y después una pujante hacienda azucarera, hoy se convirtió en un territorio en metamorfosis.
Jalapilla transita entre su memoria campesina y la presión de una mancha urbana que, en apenas un cuarto de siglo, redefinió su paisaje e identidad.
El historiador Agustín García Márquez impartió una conferencia donde expresó que la comunidad fue, desde tiempos prehispánicos, una zona de alta productividad agrícola.
Lo anterior, dijo, gracias a sus condiciones lacustres, que permitieron sistemas de riego avanzados, y con la llegada de los españoles, el territorio se integró a los campos cañeros del ingenio de Nogales y, en 1627, quedó bajo el dominio del Condado del Valle de Orizaba.
Refirió que fue en 1826 cuando se erigió como Hacienda de Jalapilla, condición que mantuvo durante más de un siglo, hasta que el reparto ejidal posrevolucionario, en 1932, inició su desmembramiento como tal.
Destacó que durante buena parte del Siglo XX y hasta el año 2000, conservó un marcado rostro agrícola. Pero su creciente interconexión con la ciudad de Orizaba detonó una acelerada mutación urbana en los últimos 25 años.
“Hoy conviven en el mismo espacio unidades habitacionales modernas con una población que aún tiene una fuerte identidad campesina. La gastronomía, el ciclo agrícola y las festividades religiosas siguen pesando en la vida cotidiana, mientras otro sector se desplaza a diario a Orizaba para trabajar y sólo regresa a dormir”, explicó.
Agregó que el pasado imperial también dejó su huella en la memoria colectiva, pues durante la intervención francesa y el Segundo Imperio, el emperador Maximiliano de Habsburgo visitó la hacienda en tres ocasiones, y aunque sus estancias nunca marcaron un giro económico, dejaron una impronta en las tradiciones y leyendas que aún se cuentan.
Apuntó que Jalapilla condensa en su geografía capas de historia milenaria, memoria imperial, tradición rural y una modernidad que avanza sin borrar del todo sus raíces.
