Alejandro Solís
Columnista

Congeniamos en, que, por sus hechos, el licenciado Andrés Manuel López Obrador, AMLO, presidente de la República Mexicana, siendo un excelente orador, hábil para engarzar palabras sencillas al explicar cosas campechanas sin respaldo científico teórico, y, menos, organizativo, es malísimo organizando y educando bases de apoyo; y, ahora, hasta su gabinete.

¡Recórcholis! ¿Y, si, desordena a propósito? Al sector oligárquico financiero no le importa su vena anarquista santona; al contrario, lo aprecia. El discurso populista de masas abona a favor de sus intereses, pues gobernar con manga ancha y tolerancia no empobrece; ni segar solo dónde, y, cuándo haga falta.

#MaiceandoPaisas. Finca la acumulación y centralización constante del dinero, en las esperanzas del pobre enajenado. Tira monedas al viento, facilitando que el consumo las concentre en bóvedas bancarias.

Becas, apoyos, ayudas y estímulos cedidos a la palabra, a “fondo perdido”, terminan engrosando el monto de la deuda nacional, cifrada en 12 billones de pesos. Cálculos financieros deducen que llegará a 17 billones, en 2024. Pero, todo indica que será mayor el monto, al menos, por tres razones.

La grave crisis general y última del capital. La pandemia del Coronavirus SARS, causante de la grave enfermedad Covid-19; que haciendo moronga sanguínea provoca sepsis mortal por intoxicación, a falta de oxigenación. Demandas interpuestas por particulares y funcionarios públicos, afectados en sus intereses protegidos por cláusulas contractuales aceptadas por gobiernos anteriores y respaldadas por tribunales internacionales, así como por la propia Carta Magna.

#BaileDeMáscaras. Para velar la gravedad de la realidad nacional, el pueblo es engatusado con promesas auto consolantes, enajenado con instrumentos ajenos a su conciencia e intereses de clase: como la creencia en un señor todopoderoso, capaz de transformarlo todo, con verbos pegajosos.

La charada del avión presidencial es un ejemplo. ¿Qué es eso de sortear lo que no se rifa, ni entregar lo que se ofrece? ¿Quién osa presumir como un éxito la vendimia del 65% de boletos, cuando el 20% fue regalado; quedando embodegado, el resto.

Peor está la consulta de juicio a expresidentes, omitiendo que, legalmente, de por sí se puede acusarlos de traición a la Patria y crímenes comunes. Razones hay suficientes para vincularlos a proceso: el robo a la nación, y llevar adelante proyectos que destrozan el tejido social originario. Huexca, transístmico de Tehuantepec, el Tren Maya, siguen adelante sin importar la oposición de los pobres lugareños.

La crisis general (económica, política, social, ideológica, educativa, moral) es tan grave, que no hay modo de resolverla más que dándole largas al dedo con atole presidencial, obstruido por el choque de intereses liberales bienhechores honestos, contra conservadores neoliberales corruptos. Sin embargo: no todo es blanco y negro.

Crece la escalada de sectores sociales inconformes con los resultados de las gestiones de quien ofrece prioridad amañada a los pobres, sin rencores con la mafia del poder desplazado del Ejecutivo Federal, cacería de brujas, preocupado por la estabilidad emocional de sus mamacitas, ni ánimos 

revanchistas.

Para tachar a sus predecesores neoliberales, enarbola las nuevas políticas del Banco Mundial, el BID, y el FMI. Este programa de sustitución de un modelo de control político por otro, obviamente afecta los intereses de los grupos de poder desplazados de palacio, pues aparte de patear, o, reservar directivos quemados, afecta su modus vivendi y operandi.

Los inconformes con la gestión de López Obrador, son aquellos que se beneficiaron con la corrupción y deshonestidad típica del aparato burocrático: estafas maestras, licitaciones amañadas, contratos leoninos en la venta y compra de instalaciones y productos elaborados por el Estado, reasignación de partidas presupuestales. 

El tráfico de influencias de alto pelaje, a cambio de millones de dólares, propició algo no muy del agrado oligarca: hizo multimillonarios a funcionarios, gestores y operadores. En sí, esto no es ajeno al sistema; duele que los más exigentes, pasaron al rango de consejeros y directivos de empresas favorecidas en sus matrices y sucursales. Los más avezados escalaron a sillas accionarias en consejos administrativos, cuando no, a dueños.

#NombresNombres. El fiscal, el MP, los archivos de la hemeroteca nacional y medios de comunicación están atiborrados de relatos, análisis, señalamientos y acusaciones, de las cuales -pocas, como la de Rosario Robles- cursan, y, eso, sin saber aun si saldrán penalizados o libres de culpas, cuando decidan cambalachear su libertar por información confidencial cedida al Fiscal.

Otros se sentirán con derecho a contrademandar por daños económicos, políticos, sociales, psicológicos y morales. Como ya lo hace Alonso Ancira, desde sus comodidades españolas.

Hasta cierto punto es comprensible que se inconformen con el régimen de Bienestar, activando rumores, memes, textos, críticos y amenazantes, al habérseles cerrado beneficios producto de corruptelas. Algo semejante le pasa a los intermediarios y operadores que pululaban y pululan entre las arcas de Hacienda, los programas de beneficencia pública y la gente favorecida, a la que con suerte le llegaba el recurso disminuido, por tanta cruz en el camino.

Pues muy bien, todo este discurso novelero de mala tesitura y peor guión, tiene una poderosa razón de ser: el presidencialismo y sus caretas predilectas, el populismo y el fascismo son representaciones de lo mismo, utilizables según convenga.

Así como los tecnócratas hace 50 años implantaron la cerrazón de argumentos usando la fuerza, provocando repulsa social y más miseria, ahora los liberales cristianos mediante el dispensario gubernamental bienhechor quieren corregir la plana, con muchas artimañas de las que sobresale una: ocultan a la mente colectiva la existencia del sistema, sumiéndonos en la creencia falsa del gran poder gubernamental ejecutivo.

La táctica topa con un dique: a mediano y largo plazo, es imposible prometer, no cumplir con las mejoras prometidas y pretender seguir encantando ingenuos.

Por eso, su propuesta organizativa es blandengue a propósito: sigue promoviendo consultas populistas, ahora con ayuda del INE, graduando la intervención del Congreso de la Unión, para legalizar los acuerdos logrados, legitimando al poder de facto escudado en la supuesta división de poderes. Ahora entre los tres se echan la culpa de lo que sea, velando dónde quedó la bolita.

#ElSíndromeDeChong. La acusación de enriquecimiento ilícito de uno de los postes clave del neoliberalismo, Miguel Ángel Osorio Chong, ha sido anulada, pues indagaciones sobre el origen de su riqueza patrimonial, no ubicaron irregularidades, como fue en el caso de Manuel Bartlett. ¿Y, será el de Javier Espriú?, cuya familia es dueña de Etileno XXI, filial de Brasken/Odebrecht?

Si le parece que el presente gobierno es errado, no se preocupe: pronto, sobre todo por el fracaso de los partidos políticos, incluido Morena, tendremos opción de elegir al próximo ungido entre algún ciudadano independiente, pues, como versa el refrán: más vale nuevo por quemar, que viejo requemado.