Alejandro Solís
Columnista

En ocasión de su contacto en Casa Blanca, el Departamento de Estado norteamericano y el canciller Marcelo Ebrard montaron un escenario nacionalista, cupular selecto popular, para precisar obligaciones del tratado comercial de la región norte de América, válidas para lo que resta de estos gobiernos y sus enroques, de no ser reelecto Trump, ni refrendado López en 2021/24.
Han tenido que rubricar pactos públicos y secretos para sacarle la vuelta a la crisis general del capital (2020), complicada con la aparición de la pandemia Covid-19. Al margen de la propaganda al contrario de las administraciones periódicas federales, los resultados no les favorecen, y, menos, al paso del tiempo, pues ni modo que se la pasen echándole la culpa de sus incapacidades a los neoliberales, que les antecedieron en la difícil chamba de representar legalmente a la oligarquía.
Estados Unidos rebasa tres millones de infectados, el 3% de su población; en México se han quintuplicado las muertes pronosticadas por López, cargando con la pena mundial de no poder aplanar la curva ascendente, fuera del rollo mañanero.
Más que cartas de buenas intenciones entre amigochos con rencores inolvidables, los discursos presentados en Casa Blanca son un listado de compromisos dados a conocer para negociar tácticas dispares entre conservadores reaccionarios fascistas, y, liberales presidencialistas, de ambos lados del Río Bravo.
Sin invitados de los grupos de poder asociados a demócratas reformistas gringos y aztecas, representados por Donald y Andrés, ajustaron sus términos para negociar en secreto las nuevas cuotas económicas de su necesitada región norte del continente unificada, ante la poderosa presencia inapelable de Rusia y China. De consolidar su liderazgo europeo, Alemania entra a la nueva normalidad del poder mundial.
Sus ideólogos no lo reconocerán fácilmente, pero, como que el virus endemoniado resultó un sepulcral salivazo pegajoso, o, anillo al dedo caído de perlas para ocultar el declive del sistema internacional capitalista.
SiJuárezNoHubieraMuerto¿USAríaTapaBocas? En ese concierto de naciones, el pueblo mexicano sigue atrapado en el área de control y seguridad gringo; en las peores condiciones de los últimos 150 años.
Escudada por la legitimidad del administrador de la 4ªT, la Oligarquía refrendó los acuerdos de Bucareli, encadenando al proletariado a ejecutar trabajos simples, técnicos y tecnológicos mecánicos y/o digitalizados a cambio de uno, dos, tres salarios mínimos (siempre dispares con los de sus “pares”, en una relación de 1 a 3), más prestaciones no integradas y miserables servicios sociales educativos, recreativos, médicos, habitacionales, de transporte y seguridad.
Todo ello continuará como estilaban los neoliberales, así sea signando pactos secretos amparados en el viejo Plan Puebla Panamá; protector continental de los intereses yankis.
Un ejemplo que nos cae “como anillo al dedo”, para ejemplificar las cadenas de compromisos refrendados por AMLO, es la atención médica del Covid-19.
CotosDeCaza. El pacto comercial firmado por Donald & Obrador, cierra el mercado México Norteamericano a la exitosa vacuna rusa presentada este fin de semana en Guatemala a interesados en aplicarla inmediatamente en Centro y Sudamérica: reduce la recuperación de enfermos graves de 9 a 4 días. Como ya cumplió con los protocolos exigidos por la OMS, está lista para su distribución mundial. Pero, ¡recórcholis!
¿No será por ello, que el empresario Trump sacó a los Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud, ante la incapacidad práctica de disponer ya de su vacuna?
A raíz de la oficialización del tratado comercial, autoridades médicas gringas y morenas, ya anunciaron investigaciones y pruebas conjuntas de prototipos curativos que serán comercializados en esta región del mundo. Disponen de un mercado cautivo formado por 300 millones de güeros, 120 millones de frijoleros, y 36 millones de indocumentados.
En los hechos, el costo de una curva oficialmente aplanada, pero ocultamente indómita, destina miles más de mexicanos al endemoniado infecto y al sepulcro, sin importar que ya estén probadas exitosamente terapias y medicamentos para prevenir, detener en su primera etapa, y, curar casos extremos de Covid-19.
Hoy día, hay registrados 290 mil infectados, 34 mil fallecidos y ¡177 mil recuperados! Guauu, ¿más de la mitad de los enfermos, la han librado? ¡Qué les dieron, cómo se recuperaron; cuáles son sus secuelas?
El mercado mexicano ha sido reservado y comprometido por AMLO y Trump para los empresarios financieros que representan. Esta barbaridad -de barbarismo, propio de los bárbaros-, tómese como ejemplo bárbaro de a lo que están dispuestos los mercenarios, con tal de arrebatarse fabulosos negocios.
Con la ausencia de demócratas norteamericanos, refrendaron cubiertos por la Casa Blanca su participación en nichos de mercado de la “nueva normalidad”, excluyendo públicamente a los neoliberales desplazados del control del gobierno.
Como el desplazamiento de accionistas entorno de las grandes transacciones no se da con palmaditas ni besitos, seguramente los chingadazos están al día, entre los que ganaron, y, los perdedores; al punto de iniciar una guerra civil, de ser necesaria entre ellos, y, acá entre nosotros, bien haría al poder naciente un ajuste de cuentas, superando los abrazos prometidos por el filo santón de nuestro amado presidente.
BateMeDasVateMeDoy. Sin peloteros en la lengua, Trump convalidó la legitimidad de la administración de AMLO, expiando sus inocultables culpas, tantas vinculadas a procesos: militarista, represor, violento, agresor de género, explotador de trabajadores, antinmigrante, racista, delincuente electoral, evasor de impuestos, turbio negociante, tahúr. Explotador. Manipulador del cargo gobernante, para asegurar su principal interés: reelegirse, para remarcar su ingreso en el exclusivo círculo de la oligarquía global.
Tras el escenario electoral, Romo y Marcelo cabildearon simpatías entre mexicanos residentes en Estados Unidos, a favor de un depredador disfrazado de oveja. Megalómanos, se auto consolaron en un aquelarre propio de caporales compartiendo el papelón, y, al mismo patrón: -“yo me parezco a Lincoln, y, tú, mejorado, a Benito”.
Políticos e ideólogos mercenarios comentan, qué, por haberse prestado al juego de la ultraderecha republicana, AMLO perderá simpatías de los demócratas liberales. -¿Pos cómo, qué, por qué?, ¡si ambas bandas, juegan para el mismo patrón!
Dicen que el viaje en clase turista de Andrés, Bety y la mafia del poder renovada, nos salió barato. Y, la devaluación del peso decidida ipso facto en Wall Street neoliberal, ¿a la cuenta de cuál bateador, se carga?