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Agencias

México.- Aunque muchas personas la consideran una “plaga” del verano, la chicharra (Cicadidae) es en realidad uno de los insectos más estudiados por la ciencia debido a su ciclo de vida extremo. De acuerdo con el Smithsonian National Museum of Natural History y la Entomological Society of America, algunas especies pasan 13 y hasta 17 años bajo tierra, mientras otras tienen ciclos más cortos de 2 a 5 años, dependiendo de la región y especie.

🕳️ Durante este largo periodo subterráneo viven como ninfas, alimentándose exclusivamente de la savia del xilema de las raíces. Este proceso es tan eficiente que no debilita significativamente a los árboles, por lo que los expertos descartan que sean dañinas para jardines o cultivos.

⏳ Uno de los datos más sorprendentes es que, cuando emergen, su vida adulta dura solo 4 a 6 semanas, periodo en el que ya no se alimentan y destinan toda su energía a reproducirse antes de morir.

🎵 El sonido que las caracteriza no es un canto común: los machos producen el ruido mediante órganos llamados tímbalos, que pueden generar vibraciones de hasta 100 decibeles, equivalente al ruido de una motocicleta o una sierra eléctrica, según registros acústicos científicos.

🌡️ Investigaciones de la Universidad de Connecticut han documentado que muchas especies emergen de forma sincronizada cuando el suelo alcanza aproximadamente 18 °C, un mecanismo evolutivo que les permite “aparecer en masa” y reducir el riesgo de ser depredadas.

🧠 Otro fenómeno poco conocido es la llamada “emergencia periódica sincronizada”, donde millones de individuos salen al mismo tiempo tras ciclos exactos de 13 o 17 años. Los científicos creen que este comportamiento es una estrategia de supervivencia llamada “saciación de depredadores”, es decir, saturar a sus enemigos naturales para asegurar que suficientes individuos sobrevivan.

🌳 Lejos de ser una amenaza, las chicharras cumplen una función ecológica clave: cuando mueren, sus cuerpos liberan grandes cantidades de nitrógeno y fósforo, actuando como fertilizante natural que mejora la calidad del suelo y beneficia el crecimiento de los árboles.

💔 En conclusión, la chicharra no es ruido ni plaga: es un insecto que pasa casi toda su vida esperando bajo tierra para vivir solo unas semanas al sol, cumplir su ciclo biológico y desaparecer, dejando detrás un impacto positivo en el ecosistema.

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