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De la redacción
El Buen Tono

La gobernadora morenista de Campeche, Layda Sansores, fue captada de vacaciones en Madrid, España, disfrutando de los lujos que difícilmente pasan desapercibidos, particularmente cuando se trata de una funcionaria cuyo discurso político suele estar marcado por la austeridad y el uso responsable de los recursos públicos.

Videos difundidos en redes sociales muestran a Sansores dentro de El Corte Inglés, donde ingresó a la exclusiva boutique de Gianvito Rossi, una marca cuyos zapatos parten de alrededor de mil euros, cerca de 19 mil pesos, y cuyos modelos pueden alcanzar casi cuatro mil euros, aproximadamente 70 mil pesos.

La escena contrasta con la realidad económica de miles de familias que enfrentan diariamente el costo de los alimentos, los servicios y las necesidades básicas. Mientras tanto, la gobernadora aparece disfrutando de una estancia europea rodeada de productos cuyos precios equivalen, en algunos casos, a varios meses de ingresos para una familia.

Pero el lujo no terminó en la zapatería.

Sansores viajó a España acompañada de su hermana Laura Sansores, presidenta del DIF Campeche, y al menos otras dos personas. El grupo abordó el vuelo AM21 de Aeroméxico el pasado 4 de agosto con destino a Madrid, en plena temporada vacacional.

El costo aproximado de un boleto en clase Premier para esa ruta ronda los 44 mil pesos por persona. Con al menos cuatro viajeros, el desembolso por los vuelos habría superado los 170 mil pesos, sin contar hoteles, alimentación, transporte y, por supuesto, las compras realizadas durante el viaje.

La pregunta que queda sobre la mesa es incómoda: ¿cuánto cuesta realmente el paseo europeo de la gobernadora?

Porque una cosa es viajar con dinero propio y otra muy distinta es que una funcionaria que representa a un estado golpeado por carencias y necesidades aparezca disfrutando de vacaciones de alto costo, mientras la población observa desde lejos un estilo de vida que poco tiene que ver con la austeridad que suele acompañar el discurso de la llamada Cuarta Transformación.

El problema no es que Layda Sansores viaje ni que compre zapatos caros si puede pagarlos con recursos de origen lícito. El verdadero cuestionamiento está en la transparencia: cuánto gastó, quién pagó cada concepto y si todos los recursos utilizados pueden ser plenamente justificados.

En política, el lujo siempre genera preguntas. Y cuando se trata de una gobernadora, las preguntas no desaparecen simplemente porque las vacaciones sean privadas.

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