De la redacción
El Buen Tono
Leopoldo Luque, principal acusado por la muerte de Diego Maradona, aseguró durante su última declaración ante el tribunal que únicamente se encargaba del seguimiento neuroquirúrgico del exfutbolista y que no tenía bajo su responsabilidad la supervisión general de su estado de salud durante la internación domiciliaria en la que falleció.
El neurocirujano respondió así a los señalamientos realizados previamente por Pedro Di Spagna, otro de los siete profesionales de la salud que enfrentan el proceso judicial por la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, cuando tenía 60 años.
Maradona falleció a causa de una insuficiencia cardíaca mientras se recuperaba en una vivienda alquilada, dos semanas después de haber sido sometido a una cirugía para retirar un hematoma subdural.
Durante el juicio, familiares del exjugador han señalado que el inmueble donde permaneció internado no contaba con el equipamiento médico necesario ni con condiciones adecuadas para atender una eventual emergencia.
Ante las preguntas de sus abogados, Luque sostuvo que su función se limitaba al área de neurocirugía y negó haber coordinado la internación domiciliaria. También afirmó que no era médico clínico, psicólogo ni psiquiatra.
El neurocirujano también se deslindó de la actuación de los enfermeros asignados para atender a Maradona y explicó que fueron contratados mediante una empresa de medicina privada, cuyo personal también está involucrado en el proceso.
Por su parte, Di Spagna sostuvo durante su declaración que actuó conforme a las funciones que le fueron solicitadas como médico de interconsulta. Afirmó que su labor consistía en recomendar estudios complementarios y que no intervenía directamente en las decisiones de los médicos que atendían de manera habitual al exfutbolista.
Di Spagna también relató que el 18 de noviembre de 2020, siete días antes de la muerte de Maradona, acudió a la vivienda acompañado de un nutriólogo, pero no pudo revisar al exfutbolista. Según su declaración, Luque se presentó como el médico de Maradona y les informó que no era posible realizar la atención.
El proceso judicial se encuentra en su etapa final. A partir de la próxima semana, los jueces escucharán los alegatos de la fiscalía, la querella y las defensas.
Los siete procesados están acusados de homicidio simple por dolo eventual, figura que contempla una pena máxima de 25 años de prisión.
Además de Luque y Di Spagna, enfrentan el proceso la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, la médica Nancy Forlini, el representante de la empresa encargada del servicio de enfermería Mariano Perroni y el enfermero Ricardo Almirón.
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