De la redacción
El Buen Tono
Más de 158 millones de brasileños están convocados este domingo a las urnas para participar en unas elecciones presidenciales que podrían modificar el rumbo político de Brasil y tener repercusiones en el equilibrio de poder de América Latina.
La contienda enfrenta al presidente Luiz Inácio Lula da Silva con Flávio Bolsonaro, en una elección marcada por una fuerte polarización y por el interés de Estados Unidos en el rumbo que tome la principal economía de Sudamérica.
Brasil se ha mantenido durante los últimos años como uno de los principales bastiones progresistas de la región, mientras otros países han girado hacia posiciones de derecha. El resultado de estos comicios podría modificar nuevamente ese escenario y definir el mapa político latinoamericano durante la parte final del mandato de Donald Trump en Estados Unidos.
Lula ha respondido a las presiones de Washington con un discurso centrado en la soberanía nacional y en el rechazo a cualquier tipo de injerencia extranjera. En uno de sus recientes mensajes, el mandatario afirmó que “Brasil no cabe en el patio trasero de nadie”, en una clara defensa de la autonomía política del país.
En contraste, Flávio Bolsonaro ha planteado una mayor cercanía con Estados Unidos. El candidato ha expresado su intención de incorporar a Brasil al denominado Escudo de las Américas, una iniciativa de seguridad impulsada desde Washington y a la que ya se han sumado otros gobiernos de la región.
Una campaña marcada por escándalos
La elección también ha estado rodeada de acusaciones, confrontaciones políticas, noticias falsas y escándalos relacionados con corrupción.
Lula busca un nuevo mandato a sus 80 años, mientras Flávio Bolsonaro intenta mantener vigente el apellido de su padre en la política brasileña después de la condena contra Jair Bolsonaro por su participación en un intento de golpe de Estado.
La campaña entre los dos principales contendientes se ha caracterizado por ataques directos. Lula ha cuestionado en repetidas ocasiones la trayectoria política de Flávio Bolsonaro y ha puesto en duda su capacidad para asumir la presidencia.
Uno de los principales escándalos de la campaña está relacionado con el caso del Banco Master y su propietario, Daniel Vorcaro, señalado como pieza central de una amplia red de relaciones e influencias que alcanzaría distintos sectores de la política y las instituciones brasileñas.
El caso también generó cuestionamientos alrededor de Flávio Bolsonaro debido a una presunta solicitud de recursos a Vorcaro para financiar una película biográfica sobre su padre. Lula, aunque no ha sido señalado personalmente por este caso, también ha enfrentado cuestionamientos políticos por las relaciones entre el banquero y el magistrado Alexandre de Moraes.
Elección cerrada obliga a buscar el voto útil
Las encuestas mantienen una disputa cerrada entre Lula y Flávio Bolsonaro, con diferencias mínimas en la intención de voto y niveles de rechazo superiores al 50 por ciento en algunos sondeos.
El escenario prácticamente cerró el paso a otras opciones electorales y convirtió la búsqueda del voto útil en una de las principales estrategias de ambos candidatos.
Flávio Bolsonaro llamó a los simpatizantes de otras fuerzas políticas a concentrar sus votos en su candidatura, al sostener que representa la única alternativa con posibilidades de derrotar a Lula.
Por su parte, el presidente ha concentrado parte de su campaña en reducir la abstención, un factor que puede resultar determinante en una elección tan cerrada.
Uno de los sectores considerados clave son los adultos mayores de 70 años, quienes no están obligados a votar y representan más de 10 por ciento del padrón electoral. En este grupo, Lula mantiene una ventaja importante sobre su rival.
Con millones de brasileños llamados a las urnas, el resultado no sólo definirá quién ocupará la Presidencia de Brasil, sino que también podría marcar un nuevo equilibrio político en América Latina y la relación de la región con Estados Unidos.
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