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México no invierte en educación formativa

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Cordoba.- “Mientras en Japón se educa bajo el principio de ‘si no es tuyo es de alguien más’, en México no se invierte en educación formativa, una instrucción que no sólo es responsabilidad de las escuelas, sino que compete a todos y cada uno de los mexicanos. Es necesario empezar por nosotros mismos en nuestro diario actuar”, considera el director general de Yakult, Carlos Kasuga Osaka.

El día de ayer Carlos Kasuga Osaka, empresario mexicano, hijo de padres japoneses, y uno de los más influyentes en México, según la revista Forbes, impartió una magna conferencia en el auditorio Dr. Manuel Suárez, en donde presentó puntos interesantes.

Los valores, explica, no tienen título ni traen maestría. Los valores son los que hacen al individuo ser una persona de calidad. Para tener calidad como empresario, como persona y como empresa en su todo, se deben seguir cuatro pasos:

1) El bien ser: Ser honesto, puntual, limpio, responsable y trabajador.

2) El bien hacer: Hacer todo bien desde un principio.

3) El bien estar: Dar más de lo que se recibe: a la familia, al trabajo, a la sociedad, que es sinónimo de felicidad plena.

4) El bien tener: Si se cumple con los tres pasos anteriores y en ese orden, lograrán el bien tener del dinero y las cosas materiales.

 

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Kasuga destaca que una de las necesidades de todos los trabajadores en este país es contar con un “sueldo moral”, pues nadie desempeña su trabajo únicamente por su remuneración económica; el sueldo no motiva a la gente, sino el sentirse querido, útil y necesario.

También platicó cómo se hacen las empresas en Japón “Cuando una, dos o más personas se preguntan: ¿qué vamos a hacer? es como el enamoramiento; cuando hacen el plan de negocios, es la concepción del nuevo negocio.

El embarazo, cuando construyen la fábrica o la oficina o el taller o el local. Y cuando la inauguran, es el nacimiento. Después, ya tienen un bebito. 

Dentro de los tres primeros años tienen que cuidarlo a diario, con el único objetivo de hacerlo crecer.

Después viene la adolescencia y después llegan a ser adultos. Y sólo en la etapa de ser adultos, después de los 21 años, es cuando las empresas japonesas empiezan a hacer reparto de utilidades a los socios. 

La diferencia de sueldo entre el obrero de más bajo nivel y el presidente de la compañía es solo siete veces mayor, dijo.

 

Enzzo Omar Sosa 

El Buen Tono 

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