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La preocupación de Estados Unidos de que Andrés Manuel López Obrador no combate al narco, no es gratuita y no va a quedar en declaraciones, tampoco el robo descarado del Peje y su familia.

Viernes 15 de enero de 2021 /Efraín Kleriga/MXPress. –México vive una narcodictadura inmoral: el Presidente no quiere la Iniciativa Mérida para mejorar las capacidades de equipo y entrenamiento del Ejército y policías federal y estatales; no quiso equipo para detectar el paso de armas en las fronteras, no quiere que se le llame Chapo al Chapo y no actúa contra el Cartel H2.

Junto a esta postura, el latrocinio de la familia real, los López Obrador y  sus allegados como el clan de los Sandoval-Ackerman, el de los Bartlett, el de los Nahle, entre muchos, resulta un delito menor.

México  ha vivido malos tiempos con muy malos gobiernos, pero nunca peores que hoy, cuando se decidió a propósito empobrecer al país, sortear una pandemia recortándole 37 mil millones de peso del presupuesto aprobado al Sector Salud, a costa de no menos de 300 mil muertes.

No peores que hoy cuando la deuda escala al 66.5 por ciento de PIB, precisamente porque se decidió no contratar deuda para apoyar el empleo, a los micro y pequeñas empresas y  no dar exenciones fiscales a las empresas grandes, muchas de las cuales como Interjet y Aeroméxico, están en serios problemas.

Hoy cuando desde el púlpito presidencia se ataca frontalmente la inversión, se cambian unilateralmente las leyes, mientras se destinan decenas de millones de dinero fiscal, dinero de los mexicanos, no a la salud sino al monopolio estatal de energía.

Hoy, cuando el presidente ataca frontalmente los organismos que controlan la transparencia, las elecciones, el mercado de energía, las indispensables telecomunicaciones, y las que frenan los monopolios y promueven la competitividad.

Hoy cuando los narcotraficantes, según el presidente, también son seres humanos, pero los empresarios que se la han jugado por México durante muchos años son mafias de maliciosos y torvos, excepto aquellos que hacen negocios con el presidente, con el jerarca de Grupo Azteca.

Hubo presidente con desacuerdos con los gobernadores, pero nunca un golpeteo público y frontal que traído decisiones que afectan directamente no a los gobernadores sino a los habitantes de sus estados, como quitarles dinero para seguridad pública, para salud, para infraestructura social.

A eso se agrega que claramente el señor Andrés Manuel López Obrador padece claramente  una enfermedad mental y un deterioro físico notable, pero no tanto como para pensar que la inseguridad en México mejoraría si pateaba la Iniciativa Mérida, la cual además de armas y equipo, da capacitación a personal policiaco federal y estatal, que hoy, visiblemente hace mucha falta.

No es asunto menor utilizar el dinero federal para darle plusvalía a terrenos, suyos y de sus hermanos en Palenque, Chiapas, cien millones para mejorar la vialidad y arreglarle el estadio a Pío López Obrador.

Actos presidenciales para  darle impunidad a su cuñada  cuando se supo que malversó fondos del ayuntamiento de Macuspana y, a su prima Felipa, cuando apareció como prestanombres de contratos cienmillonarios con Pemex, que hoy se sabe detentan realmente los sobrinos de Felipa.

Pero además de matar gente a propósito para no gastar en hospitales, medicamentos y darle seguridad al personal hospitalario, la gran tragedia es la protección frontal e insolente al narco.

A días de dejar su cargo, el aún embajador de Estados Unidos en México, Christopher Landau hace  declaraciones explosivas que muestran que del otro lado de la frontera están al tanto de que se construye un narco estado. ¿Conocerá López Obrador la historia de Manuel Noriega?

Primera: El gobierno de México, el mismo que culpa de la masacre de la inseguridad a las armas que se trafican desde Estados Unidos, según Landau, nunca aceptó el equipo que le ofreció EU para detectar el paso por aduanas y controlar el tráfico de armas en la frontera norte.

Más aún cuando López envío el ejército a esas aduanas con el pretexto de que la corrupción no permitía  controlar el contrabando, especialmente de armas. “Es como venderle armas a Hitler”, dijo un preocupado Landau sobre las armas que llegan al narco.

“El ex fiscal William Barr, él vino dos veces durante mi gestión, y en conversaciones con las autoridades mexicanas dejó muy claro que nosotros estamos dispuestos a extraditar a traficantes de armas que han sido detenidos en Estados Unidos y que se les busca en México. Nunca recibimos una petición de extradición durante mi gestión. Me dio mucha pena porque me hubiera gustado ver una extradición así”, sentenció Landau.

Los actos de López Obrador que favorecen al narcotráfico, que incluyen frases idiotas como “abrazos, no balazos”, “fuchi caca”, y acusarlos con su mamá, iniciaron poco antes de su gobierno cuando en 2017 se quejó que un helicóptero de la Marina ultimó al líder del Cártel H2 mató a niños.

La exoneración de un general de cuatro estrellas mexicano: Salvador Cienfuegos, acusado de colaborar con el Cartel H2, toma en este contexto un peso binacional tremendo, y los rumores maliciosos de que la novia de López Obrador, estuvo en el harem de Juan Francisco Patrón Sánchez, exlíder del H2 ultimado por la Marina, parecen menos descabellados, especialmente por las constantes y poco explicables visitas de López a ese estado.

El asunto se suma la liberación de Ovidio Guzmán López, las felicitaciones de los narcoabogados de la familia, el saludo rendido a su abuela quien pasó la seguridad presidencial con todo y camioneta, y la disculpa publica por haber llamado Chapo al Chapo Guzmán y muchas otras declaraciones que han tenido la intención de humanizar a los narcotraficantes.

¿Qué papel juega en ese contexto que López haya

La aceptación de que él y su hermano Pío recibieron en 2015, después de campaña  electoral de ese año, millones de pesos del gobierno de Chiapas para su campaña, el estadio para las Guacamayas, la estación del Tren Maya a tres kilómetros de su rancho, y 100 millones de obras de viabilidad, agua potable, electrificación en Palenque, resultan poco, junto a la protección al narco. Muestran que un delincuente gobierna México.

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