De la Redacción
El Buen Tono
Orizaba.- La muerte del tigre de bengala, conocido como Toño, no solamente exhibe inconsistencias en la versión oficial del ayuntamiento de Orizaba, sino también omisiones en protocolos que establece la legislación ambiental para el manejo de fauna silvestre. La cronología de los hechos, la documentación requerida por la autoridad federal y la intervención de personal que carecía de la especialidad necesaria apuntan a una mala praxis veterinaria que deberá ser esclarecida.
La primera inconsistencia surge con la fecha del fallecimiento. Mientras el comunicado difundido por el ayuntamiento el 2 de julio de 2026 informó ese día sobre la muerte del felino, la información recabada indica que Toño falleció el 1 de julio, es decir, un día antes. La administración municipal solo hizo pública la noticia después de que ciudadanos cuestionaron en redes sociales al presidente municipal, Hugo Chahín Kuri, sobre la ausencia del tigre en las jaulas del parque Tlachichilco. Incluso, previamente El Buen Tono había alertado sobre la desaparición de uno de los felinos.
Toño tenía apenas cuatro años de edad, por lo que era considerado un ejemplar juvenil. Había llegado a la UMA en mayo de 2022 siendo un cachorro y, de acuerdo con una publicación de la Coordinación UMA, fue entregado por la Fiscalía General del Estado de Veracruz, no por la Profepa, como posteriormente declaró el alcalde, generando otra contradicción en la información oficial.
Previo a su muerte, personal de la UMA realizó movimientos en las instalaciones del parque Tlachichilco. El león que ocupaba la jaula contigua fue trasladado a los toriles del Coliseo La Concordia para mantener a Toño aislado en la esclusa de la jaula principal, cuya puerta fue cubierta con madera para impedir la toma de fotografías. Además, 24 horas antes del fallecimiento fue observado un trabajador vigilando esa área durante la madrugada, cuando el monitoreo de un ejemplar con un supuesto cuadro clínico debió estar a cargo de médicos veterinarios.
Otro hecho que alimenta los cuestionamientos ocurrió el 2 de julio, a las 15:00 horas, cuando trabajadores de la UMA trasladaron un paquete de gran tamaño cubierto con plástico hasta el vivero municipal, donde fue enterrado detrás de esas instalaciones por instrucciones del director del Medio Ambiente, Aldo Israel Huerta Peña.
Las inconsistencias alcanzan al comunicado oficial. El ayuntamiento aseguró haber notificado a la Profepa y a la Semarnat sobre el fallecimiento del tigre; sin embargo, la normatividad establece que el depositario de un ejemplar bajo resguardo debe entregar un expediente integrado con el formato oficial firmado por el Responsable Técnico, un informe detallado de los hechos, evidencia fotográfica o videográfica, la historia clínica completa, resultados de laboratorio e histopatología, así como la necropsia original realizada por un veterinario patólogo.
