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Xalapa.- La contingencia por el Covid-19 obliga a la sociedad a replantear sus hábitos de consumo, manifestó el titular de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (CoSustenta) de la Universidad Veracruzana (UV), Miguel Ángel Escalona Aguilar.

“Hoy estamos frente a una coyuntura en la que debemos reflexionar sobre formas distintas de ver el dinero y apoyarnos”, comentó el catedrático.

Agregó que, además, el planeta sufre las consecuencias del cambio climático, ocasionado por el consumo desmedido, puesto que “la mayor parte de las personas están acostumbradas a producir residuos y a evitar hacerse cargo de ellos de manera responsable”.  

Escalona Aguilar explicó que la producción de materias primas como cemento, madera, acero y aluminio, sumada a actividades como la agricultura y la ganadería, generan el 20 por ciento de emisiones de gases de efecto invernadero, consumen el 95 por ciento del agua dulce y acaparan el 88 por ciento de uso del suelo.  

Vicios

Explicó que la mayor parte del modelo productivo se basa en la economía lineal, que crea bienes de consumo, genera residuos y no asume su impacto en el entorno ecológico.  

En contraste, la economía circular busca reducir el impacto ambiental a nivel global, a partir de la reflexión sobre los hábitos de consumo, el destino de los desperdicios y la articulación entre gobierno, empresas y sociedad para fomentar su reutilización.  

Mencionó que muchos de los alimentos son transportados a miles de kilómetros, como el kiwi, que proviene especialmente de Chile y Nueva Zelanda.  

Dentro de este proceso de transporte, quienes obtienen mayores ganancias son los intermediarios, ya que los agricultores invierten en los insumos necesarios para producir con la calidad que los supermercados exigen y los consumidores pagan los precios que éstos implementan.  

La propuesta de la economía circular es regresar a las tiendas de barrio y comprar a quienes comercializan sus productos en las calles, lo que fomenta la articulación entre campo y ciudad. 

“Pensamos que una manzana debe ser perfecta y no tener un rasguño, lo que es erróneo. Debemos cambiar nuestros paradigmas de calidad y apreciar productos como los plátanos sembrados en medio de cafetales y las tortillas elaboradas a mano con maíz nativo”, aseveró el entrevistado.  

Destacó que en medio de la pandemia de Covid-19, muchos agricultores comercializan sus productos a través de pequeños mercados y cooperativas que cumplen con normas de higiene.  

Construcciones

Ante el riesgo de pandemias como la de Coronavirus (Covid-19), la arquitectura contemporánea debe replantear sus métodos de diseño de construcción de espacios públicos compartidos, consideró el académico e investigador de la Universidad Veracruzana (UV), Mauricio Hernández Bonilla.
“Esta rama del conocimiento debe hacer uso del trabajo multidisciplinario y echar mano de las nuevas tecnologías para brindar una respuesta eficiente a esta problemática”, enfatizó.  

“Los espacios públicos satisfacen esta necesidad de convivencia y esparcimiento que tiene la mayor parte de los individuos”, expresó.

La arquitectura avanzó a pasos agigantados para adaptarse a los requerimientos de la población, por lo que ante esta crisis sanitaria debe apoyarse en los nuevos materiales y la tecnología de punta para contar con espacios públicos seguros.  

Para ello, los arquitectos deben colaborar con profesionales de otras ramas, como ingenieros y médicos, ya que a través del trabajo multidisciplinario se pueden construir espacios públicos integrales, que cuenten con una planeación adecuada para mantener una sana distancia en tiempos de contingencia, o incluso que incluyan dispositivos capaces de sanitizar a las personas que lo necesiten.

Los especialistas destacaron que la pandemia dejará a los seres humanos diferentes enseñanzas, que deberán tomar en cuenta para que en el futuro se encuentren mejor preparados, a fin de hacer frente a una contingencia sanitaria como la que se vive actualmente en el orbe.

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