AGENCIA
CDMX.- Morena afirmó que la llamada Cuarta Transformación se encuentra “bajo ataque” y acusó a la oposición de intentar aprovechar las presiones políticas provenientes de Estados Unidos para obtener beneficios electorales y recuperar espacios de poder en México.
El Comité Ejecutivo Nacional (CEN) de Morena inició la semana retomando el discurso de defensa de la soberanía nacional, luego de las acciones tomadas por autoridades estadounidenses contra Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente Andrés Manuel López Obrador, y de las críticas surgidas posteriormente contra el gobierno de Claudia Sheinbaum Pardo.
La dirigencia morenista sostuvo que la oposición pretende presentar cualquier presión proveniente del extranjero como una derrota para la llamada Cuarta Transformación y como una oportunidad para recuperar el respaldo ciudadano que, según el partido, no ha conseguido obtener mediante las urnas.
En su posicionamiento, Morena volvió a utilizar el término “mafia del poder” para referirse a sus adversarios políticos, a quienes acusó de celebrar las presiones internacionales contra México con la intención de obtener una ventaja política.
El partido gobernante afirmó que su movimiento mantiene un pacto con el pueblo mexicano y consideró que las presiones provenientes del gobierno de Donald Trump representan un intento por debilitar a la administración federal.
Morena también llamó a cerrar filas en torno a la presidenta Claudia Sheinbaum, al considerar que respaldar a la mandataria significa defender el mandato obtenido en las urnas y evitar que sus adversarios busquen regresar al poder mediante respaldo o presión extranjera.
El posicionamiento vuelve a colocar en el centro del debate político la confrontación entre Morena y la oposición, en un contexto marcado por las relaciones con Estados Unidos y por las acciones de ese país que han generado cuestionamientos hacia figuras vinculadas con la actual administración y con el movimiento encabezado por López Obrador.
Morena vuelve a recurrir al discurso de la “mafia del poder” y de un supuesto ataque externo para responder a cuestionamientos políticos, una estrategia que puede terminar desviando la atención de los problemas de fondo y evitando explicaciones claras sobre las decisiones y actuaciones de sus propios integrantes.
Defender la soberanía nacional no debería significar cerrar filas automáticamente ni descalificar a todo aquel que cuestione al gobierno. Si existen señalamientos desde Estados Unidos, lo responsable sería responder con transparencia, argumentos y resultados, en lugar de convertir cada crítica en una batalla política contra la oposición.
