

**Financiador de las campañas de Morena, de otros candidatos incluso la de amlo con dinero del narco, coludido con Los Chapitos
AGENCIA
Ciudad de México.– En un giro que evidencia tensiones al interior del partido, legisladores y figuras de Morena optaron por marcar distancia del gobernador con licencia de Sinaloa, Rubén Rocha Moya, dejando su situación en manos de la Fiscalía General de la República, tras las acusaciones que lo vinculan con el crimen organizado.
El discurso oficial entre senadores y diputados ha sido uniforme: Una vez separado del cargo, Rocha Moya deberá enfrentar las consecuencias legales sin respaldo político explícito. Sin embargo, este posicionamiento ha sido interpretado como un intento de deslinde estratégico más que un compromiso real con la rendición de cuentas.
Mientras algunos, como Gerardo Fernández Noroña, expresaron confianza en su inocencia —aunque condicionada a que “no habrá impunidad” si se comprueba lo contrario—, otros optaron por una postura evasiva. El senador Manuel Huerta Ladrón de Guevara incluso afirmó no conocer al mandatario, una declaración que ha generado cuestionamientos sobre la congruencia dentro del propio movimiento.
Por su parte, la diputada Dolores Padierna celebró que el exgobernador haya solicitado licencia, subrayando que ahora corresponde a las autoridades determinar su responsabilidad, en un tono que refuerza la narrativa de distanciamiento político.
El aislamiento de Rocha Moya quedó aún más expuesto durante el Congreso Nacional de Morena, donde su ausencia fue notoria. No solo no fue considerado en el presidium, sino que tampoco hubo representación del gobierno interino de Sinaloa, lo que sugiere una exclusión deliberada en medio de la crisis.
En contraste, el evento contó con la presencia de figuras clave del partido, como Luisa María Alcalde Luján, Carolina Rangel, Andrés Manuel López Beltrán y Camila Martínez, así como del presidente del Consejo Nacional, Alfonso Durazo.
El mensaje político parece claro: Morena busca contener el daño y evitar que el caso impacte su imagen rumbo a futuros procesos electorales. No obstante, el intento de deslinde también deja al descubierto una práctica recurrente en la política mexicana: el respaldo se diluye cuando surgen acusaciones graves.
Mientras tanto, el partido avanzó en reformas internas, como la formalización de nuevos cargos y cambios en sus mecanismos de afiliación, en un esfuerzo por reforzar su estructura; sin embargo, la crisis en Sinaloa plantea dudas sobre la coherencia entre su discurso anticorrupción y la forma en que enfrenta señalamientos dentro de sus propias filas.
¿No que mucho apoyo? Hasta lo gritaron en su asamblea. ¡Ya se están traicionando entre ellos!
