AGENCIA
Morelia, Michoacán.- Mujeres, vecinos y ambientalistas protagonizaron una protesta para intentar frenar el retiro de árboles en una zona donde se desarrollan obras relacionadas con el Morebús. Algunas manifestantes llegaron al extremo de amarrarse a los troncos como una última forma de impedir que fueran derribados.
Los inconformes mantienen guardias en el área para vigilar el arbolado y proteger también a las especies que encuentran refugio entre las ramas. De acuerdo con activistas, en los árboles habitan aves, ardillas, insectos y otros pequeños animales, por lo que temen que los trabajos provoquen la destrucción de sus refugios y afecten al ecosistema urbano.
La protesta ocurre en medio de una controversia por los 613 ejemplares identificados a lo largo del trayecto del proyecto. Inicialmente se informó que serían retirados 613 árboles; sin embargo, el Gobierno de Michoacán posteriormente aclaró que esa cifra corresponde a ejemplares de vegetación diversa y que 434 son especies exóticas, invasoras o arbustos.
En la zona de Tres Puentes fueron identificados 153 ejemplares, de los cuales 49 cuentan con autorización para retiro o reubicación, mientras que 104 permanecerían en su sitio, según información difundida por las autoridades.
El Gobierno estatal sostiene que el proyecto contempla medidas de compensación ambiental y la plantación de 32 mil árboles, además del rescate y reubicación de ejemplares. Sin embargo, vecinos y colectivos ambientalistas cuestionan que la siembra de nuevos árboles pueda compensar de inmediato la pérdida de ejemplares adultos que llevan décadas formando parte del entorno urbano.
La movilización cobró especial relevancia luego de que Morelia fuera reconocida como “Ciudad Árbol del Mundo”, distinción otorgada por la FAO y la Arbor Day Foundation por sus acciones relacionadas con el manejo y conservación del arbolado urbano.
Para los manifestantes, el conflicto no se limita al retiro de vegetación, sino que representa la defensa de espacios verdes, sombra, fauna y árboles que consideran parte del patrimonio ambiental que debe permanecer para las próximas generaciones.
“Estos árboles no son ni de nosotros, son herencia de nuestros hijos”, expresó una de las mujeres que participó en la protesta, quien relató que algunas personas terminaron marchándose entre lágrimas ante la impotencia de no poder hacer más para impedir el derribo.
Mientras las obras avanzan, vecinos y ambientalistas mantienen su oposición y exigen mayor transparencia sobre el impacto ambiental del proyecto, así como alternativas que permitan reducir al mínimo la afectación al arbolado urbano.
