

AGENCIA
EEUU.- Una serie de muertes y desapariciones de científicos e investigadores vinculados con proyectos estratégicos ha comenzado a generar inquietud en el ámbito político y de seguridad nacional, luego de que desde 2022 se documentaran al menos 12 casos relacionados con personal ligado a áreas sensibles como tecnología nuclear, desarrollo aeroespacial e inteligencia avanzada.
Aunque hasta ahora no existe una confirmación oficial de que todos los casos estén conectados, el tema escaló hasta el Congreso de Estados Unidos debido a que varios de los afectados trabajaban —o habían trabajado— en sectores considerados clave para la seguridad nacional.
Investigación en el Congreso
El Comité de Supervisión de la Cámara de Representantes de Estados Unidos inició solicitudes formales de información a dependencias federales como el Buró Federal de Investigaciones, el Departamento de Defensa de Estados Unidos y el Departamento de Energía de Estados Unidos.
El comité, encabezado por el congresista James Comer, busca determinar si existe un patrón entre los casos. La legisladora Anna Paulina Luna advirtió públicamente: “Algo está pasando”, mientras que Nancy Mace cuestionó abiertamente: “¿Quién mató a los científicos?”.
Casos bajo la lupa
Entre los incidentes que han generado mayor atención se encuentra el asesinato de un físico nuclear y profesor del Massachusetts Institute of Technology, ocurrido frente a su domicilio en Massachusetts.
También se reportaron desapariciones que involucran a perfiles estratégicos, como un general retirado de la Fuerza Aérea en Nuevo México, un ingeniero aeroespacial en Los Ángeles y diversos investigadores ligados a programas científicos sensibles.
Vínculos con NASA y laboratorios nucleares
Algunos de los nombres que han trascendido en reportes públicos incluyen a Frank Maiwald y Michael Hicks, ambos relacionados con el Jet Propulsion Laboratory, así como la especialista en materiales Monica Reza, cuya desaparición fue reportada en 2025.
En Nuevo México, tres casos han concentrado especial atención: Anthony Chavez, Melissa Casias y Steven Garcia, todos vinculados al Los Alamos National Laboratory, uno de los centros más importantes en el desarrollo nuclear de Estados Unidos.
Sin evidencia concluyente
Hasta el momento, las autoridades estadounidenses no han confirmado la existencia de una operación coordinada detrás de estos hechos. Diversos casos han sido catalogados como incidentes aislados, mientras que otros continúan bajo investigación sin sospechosos claros.
El presidente Donald Trump declaró que podría tratarse de “una coincidencia”, aunque especialistas en seguridad advierten que el conocimiento en áreas como tecnología espacial, energía nuclear, sistemas de defensa e inteligencia militar representa un activo altamente valioso a nivel internacional.
Postura de la NASA
Por su parte, la Administración Nacional de Aeronáutica y el Espacio indicó que no existen indicios de una amenaza generalizada contra científicos o investigadores.
Familiares de algunas víctimas también han rechazado teorías conspirativas difundidas en redes sociales, donde se ha especulado sobre espionaje, sabotaje o ataques dirigidos.
Un tema sensible
El caso ha reavivado preocupaciones dentro del gobierno estadounidense, debido a que muchos de los científicos involucrados tenían acceso a información estratégica relacionada con programas de defensa, desarrollo nuclear, sistemas satelitales y exploración espacial.
En este contexto, cualquier incidente que involucre a personal de estas áreas suele ser considerado de alta sensibilidad.
Investigaciones abiertas
Hasta ahora, las autoridades continúan revisando expedientes y recopilando información para determinar si existe algún vínculo entre los casos.
No hay una teoría oficial unificada, tampoco evidencia pública de espionaje o ataques coordinados. Sin embargo, varias investigaciones permanecen abiertas, mientras el tema sigue generando debate político, inquietud en materia de seguridad nacional y especulación en la opinión pública.
