Xalapa.- “Es fundamental proteger a los animales polinizadores, ya que de ellos depende la supervivencia de muchas plantas que forman parte de la dieta del ser humano”, manifestó el investigador doctorante del Centro Tlaxcala de Biología de la Conducta de la Universidad Autónoma de Tlaxcala, Pedro Aguilar Rodríguez.

El egresado de la Facultad de Biología de la Universidad Veracruzana (UV), impartió la conferencia virtual: “De día o noche, las plantas tienen a su cupido: un zoom a la polinización”.  

Dijo que estudiar la interacción de polinizaciones representa un interés de conflicto en lo que buscan las plantas y los animales: reproducirse y alimentarse, respectivamente. 

Funciones

Las mariposas son los primeros polinizadores que existieron y que incluso preceden a las plantas con flores; son muy abundantes y transportan el polen en sus patas, espiritrompas (lenguas) y hasta en sus alas, pero no son los únicos insectos que cumplen esa función, ya que también lo hacen las polillas, moscas, escarabajos, avispas y por supuesto las abejas.  

Hizo notar que las abejas son en su mayoría insectos sociales, aunque también existen algunas especies de hábitos solitarios; ellas son capaces de percibir colores que escapan a la vista humana y gracias a eso pueden visualizar en qué parte de las plantas se encuentra el polen al que deben acceder.  

Explicó que algunas especies de plantas se encuentran tan integradas en la polinización con las abejas, que perciben su zumbido y son capaces de aumentar la producción de néctar en períodos de pocos minutos.  

Aunque las avispas no son tan apreciadas, ya que no producen miel, también son polinizadoras que tienen una gran importancia y gracias a ellas existen el higo y la yuca.  

Naturaleza

Entre las aves que hacen dicha función destacan los colibríes, que son endémicos de América, hacen uso de su lengua larga y pico fino para acceder al polen y néctar de diferentes flores.  

El investigador también relató que dentro de la polinización nocturna algunas plantas como el aro gigante (Amorphophallus titanum), llevan a cabo un proceso de termogénesis, generación de calor, en el que aumentan su temperatura hasta 20 grados más que la del ambiente y así atraen insectos que acceden a ellas para reposar y aparearse.  

Enfatizó que de los nocturnos destacan los murciélagos, que se alimentan del néctar del agave.