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AGENCIAS

México.- La necropsia preliminar realizada por especialistas de la UNAM confirmó lo que muchos temían: el tigre de Bengala Kenzo murió por un disparo en la cabeza. El felino no perdió la vida por la sedación ni por el estrés del traslado, sino por una herida de bala que provocó hemorragias y la broncoaspiración de sangre. El caso deja al descubierto una realidad incómoda: el operativo que debía rescatar al animal terminó con su muerte.

Aunque las autoridades sostienen que el disparo fue necesario para proteger la vida del médico veterinario durante el intento de captura, el desenlace abre cuestionamientos inevitables. ¿Se contaba con un protocolo adecuado para enfrentar la fuga de un gran felino? ¿El personal estaba debidamente capacitado y equipado para una captura no letal? ¿Por qué un ejemplar de estas características pudo escapar de un recinto que contaba con autorización para albergar fauna silvestre?

La clausura de las instalaciones de Animal Experience México por irregularidades demuestra que hubo fallas graves en el manejo del ejemplar mucho antes del operativo. Sin embargo, la responsabilidad no puede recaer únicamente en el propietario. Las autoridades ambientales tienen la obligación de supervisar permanentemente este tipo de establecimientos y garantizar que cumplan con las medidas de seguridad necesarias para evitar riesgos tanto para la población como para los animales.

La muerte de Kenzo no debería reducirse a una estadística ni a un expediente administrativo. Es un recordatorio de que la conservación de la vida silvestre exige responsabilidad, preparación y transparencia. Mientras no se conozca el dictamen final y no se deslinden responsabilidades, el caso seguirá siendo símbolo de un sistema que falló en proteger a un animal que nunca debió estar en una situación de riesgo. Más allá de las explicaciones oficiales, queda una pregunta que la sociedad tiene derecho a hacer: ¿realmente se hizo todo lo posible para salvar a Kenzo, o el operativo terminó convirtiéndose en una tragedia que pudo evitarse?

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