JavaScript must be enabled in order for you to see "WP Copy Data Protect" effect. However, it seems JavaScript is either disabled or not supported by your browser. To see full result of "WP Copy Data Protector", enable JavaScript by changing your browser options, then try again.
PUBLICIDAD publicidad

De la Redacción
El Buen Tono

Nogales.- Lo que debería ser símbolo natural de Nogales, apesta a complicidad oficial. El Paseo de los Ahuehuetes amaneció convertido en un vertedero clandestino a cielo abierto, cientos de cadáveres de pollos en descomposición, en un hecho que no solo ultraja al medio ambiente, sino que evidencia una administración municipal corrupta.
Las aves muertas, más de 300, cantidad cuyo traslado y descarga requiere logística, vehículos y tiempo. Es imposible que haya pasado desapercibida, evidenciando que la vigilancia en el municipio brilla por su ausencia o, en el peor de los casos, tolerancia deliberada.
Mientras la pestilencia se extiende y los fluidos de los animales en putrefacción se filtran a mantos freáticos, convirtiendo el lugar en un foco infeccioso de proporciones alarmantes, el alcalde Libni Zuriel de la Cruz permanece mudo. No ha emitido la orden, no ha desplegado una cuadrilla, no ha dado la cara.
Habitantes dicen que la contaminación no es un riesgo futuro, es realidad presente, donde el aire irrespirable, el suelo envenenado y el agua contaminada son la herencia de esta inacción; cuestionan hasta dónde llega la descomposición del tejido institucional cuando un crimen ecológico de esta magnitud no tiene la atención oficial. Este tiradero no es un accidente. Es síntoma de una autoridad que dejó de ver, de oler, de actuar. Y Nogales, una vez más, carga con las consecuencias de una desidia que, como por el solo hecho, no debe ignorarse.
En tanto, exigen que el alcalde aparezca, limpie de inmediato e investigue quién convirtió un paseo público en un cementerio de animales con impunidad, pues callar ante cientos pollos muertos es ser cómplice.

CANAL OFICIAL