El Buen Tono
Sandra González
Orizaba.- Crecer en Potrerillo Pueblo, entre la vida de comunidad y al lado de sus abuelos, no le impidió a Luis Hernández imaginarse sobre los grandes escenarios. El 1 de septiembre, aquel sueño nacido en las Altas Montañas llegó hasta la Sala Principal del Palacio de Bellas Artes, en la Ciudad de México.
El creador escénico y coreógrafo, nacido en Orizaba y formado en la región, presentó Occidente: Arquitectura del Desplome como finalista del Premio Nacional de Danza Guillermo Arriaga 2026, uno de los principales certámenes de creación coreográfica contemporánea del país.
Para Hernández, llegar a Bellas Artes no significa únicamente avanzar en una competencia. Representa también la posibilidad de demostrar que el talento puede surgir desde comunidades alejadas de los grandes centros culturales y, al mismo tiempo, convertirse en una plataforma para que nuevos artistas veracruzanos encuentren espacios profesionales.
Su propuesta llegó acompañada por un elenco y equipo creativo en el que participan jóvenes bailarines, algunos recién egresados y otros estudiantes de la Facultad de Danza de la Universidad Veracruzana y del Plan Profesional de Ballet ABC Xalapa. “Me llena mucho de orgullo y satisfacción que a través de mi trabajo se les puedan abrir las puertas a este tipo de escenarios”, expresó.
La apuesta de Hernández reúne a profesionales de iluminación, maquillaje, vestuario, música, dramaturgia y dirección, en un proceso colectivo que busca visibilizar también a quienes construyen una obra desde detrás del escenario. En el proyecto participan Martín Pérez en iluminación; Jessica y Rosalín Huesta, originarias de Perote, en maquillaje; Joaquín Gorgonio en vestuario y elenco; Eva Merlos en iluminación; Eara Ronzón en diseño sonoro; Juana Minerva Llanos en asistencia dramatúrgica y Maximiliano Madrigal en asistencia de dirección. Cuenta con la asesoría del maestro Ángel Rivera y el acompañamiento de MOVCO, plataforma independiente de la que Hernández es cofundador.
La llegada a la final marca una evolución. En 2025 presentó Caín, el oprimido, con el que alcanzó la semifinal. Este año regresó con Occidente: Arquitectura del Desplome y logró avanzar a la gran final. “Después de una primera participación que fue muy buena, llegar a Bellas Artes es algo muy gratificante para todo el equipo”, afirmó.
Luis Hernández nació en Orizaba en 1995 y creció en Potrerillo Pueblo, municipio de Ixtaczoquitlán. Su formación comenzó en la región, con experiencias en el Ballet Folklórico, y lo llevó a escenarios de México, Costa Rica, Ecuador y Cuba. En 2024 obtuvo el tercer lugar del Prix de Coreografía de La Habana, Cuba, con Diana Cazadora.
Aunque su actividad profesional está vinculada con Xalapa, Hernández insiste en su origen: “Ser originario de Orizaba y haber crecido en Potrerillo es algo que nunca olvido. Represento a Orizaba, a las Altas Montañas, a mi pueblo”. Encontrar ahí el mayor significado de haber llegado a Bellas Artes: poder regresar simbólicamente a su origen para decir a quienes crecieron en comunidades como Potrerillo que las circunstancias no determinan hasta dónde pueden llegar. “Se vale soñar y también amar el lugar de donde vienes”.
Así, la presentación en Bellas Artes coloca a un creador orizabeño en uno de los escenarios más importantes del país y abre espacio para una nueva generación de artistas veracruzanos que buscan convertir la creación en una profesión y llevar su trabajo más allá de las fronteras de su lugar de origen.
