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AGENCIA

Los Ángeles.- Una familia de osos negros ha convertido la piscina y el jardín de una vivienda en Los Ángeles en un lugar habitual para refrescarse, jugar y descansar, en medio del aumento de encuentros entre estos animales silvestres y habitantes de los suburbios del sur de California.

Brian Gordon y Ricardo Martínez comenzaron a encontrarse con osos poco después de mudarse a la propiedad. Al principio, Gordon reaccionó con temor al descubrir que los animales se metían a la piscina y llegó a pensar en construir una barrera para mantenerlos alejados.

Sin embargo, cuatro años después, la pareja ha adoptado una estrategia de convivencia basada en mantener la distancia y evitar que los animales ingresen a la vivienda o tengan acceso a la basura. Los osos pueden aparecer varias veces por semana, nadar en la piscina, descansar bajo los árboles y recorrer el jardín.

Algunas de las visitas se han convertido incluso en momentos curiosos. Maddie, una osa que conocieron en 2023, solía jugar en la piscina cuando era joven y posteriormente regresó acompañada de sus crías. Otra osa, apodada Nappy, se ha ganado su nombre por la costumbre de meterse al agua y quedarse flotando durante horas mientras duerme.

Punky, otra visitante habitual, también dejó recuerdos particulares al romper los flotadores de la piscina y llegar a desplazarse hasta el centro del agua sobre uno con forma de pastelito.

Aunque estas escenas han generado simpatía entre los propietarios, especialistas advierten que los osos negros continúan siendo animales salvajes y que la cercanía entre humanos y fauna silvestre debe manejarse con precaución.

Los encuentros con osos son cada vez más frecuentes en las zonas habitadas de California debido, entre otros factores, a la capacidad de estos animales para adaptarse a los entornos urbanos y encontrar fácilmente alimentos. La basura y la comida dejada al aire libre pueden convertirse en importantes atractivos.

Expertos señalan que los conflictos pueden terminar perjudicando a los propios animales. Cuando un oso desarrolla conductas consideradas peligrosas para las personas, las autoridades pueden verse obligadas a capturarlo e incluso sacrificarlo como último recurso.

Uno de los casos más recientes fue el de Blondie, una osa negra sacrificada en marzo de 2026 después de que las autoridades determinaran que estuvo involucrada en un intento de ataque contra una mujer que paseaba a su perro en Monrovia, además de un incidente ocurrido previamente en 2025.

La decisión provocó rechazo entre defensores de los animales. Gordon incluso impulsó una petición que reunió cerca de 6 mil firmas para intentar evitar el sacrificio del ejemplar.

De acuerdo con especialistas, California alberga más de 60 mil osos negros, muchos de los cuales se desplazan por zonas donde también viven comunidades humanas.

La experiencia de Gordon y Martínez ha llamado la atención a través de redes sociales, donde comparten imágenes de los animales y buscan promover una convivencia responsable. No obstante, los propios habitantes reconocen que su situación no necesariamente puede replicarse en otros hogares.

Los especialistas insisten en que apreciar a los osos no significa tratarlos como animales domésticos. Mantener límites, evitar alimentarlos, asegurar la basura y no permitir que se acostumbren al contacto humano son medidas fundamentales para reducir los riesgos.

La pareja, por su parte, sostiene que busca encontrar un equilibrio entre su vida cotidiana y la presencia de la fauna silvestre: ellos viven en ese lugar, pero los osos también forman parte del entorno.

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