La Navidad es la fiesta de compartir y de impregnarse del espíritu de la solidaridad. Este año, la pandemia del coronavirus ha cambiado los planes de la mayoría de familias en el mundo.

El Papa Francisco, jefe de la Iglesia Católica, no ha escapado a las normas y como cabeza de millones de fieles en el mundo está dando el ejemplo para celebrar una Navidad de puertas para adentro en el Vaticano, en medio de una Roma confinada por el repunte de casos de COVID-19.

“En este año de restricciones e inconveniencias pensemos en la Navidad de la Virgen María y San José: ¡No fue fácil! ¡Cuántas dificultades! ¡Cuántas preocupaciones! Sin embargo, la fe, la esperanza y el amor los han guiado. Que sea así también para nosotros”, dijo Francisco el pasado miércoles en la audiencia general.