Cuitláhuac.- La operación de los parquímetros en la zona centro de la cabecera municipal se ha convertido en un foco recurrente de inconformidad ciudadana. En lugar de regular el estacionamiento, en la práctica son percibidos por los conductores como un mecanismo de recaudación arbitrario, donde la multa y la colocación del inmovilizador, conocido como “araña”, se aplican sin margen de diálogo, incluso cuando el usuario cuenta con un ticket de pago vigente.
Si el encargado de verificar el parquímetro no ve el ticket de pago, procede a colocar el inmovilizador y aplicar la multa. La justificación es que “no lo vio”, situación que ha generado molestia entre los conductores, quienes consideran que el procedimiento termina priorizando la obtención de dinero del ciudadano.
