De la redacción
El Buen Tono
Por primera vez se documentó la presencia de un ejemplar de águila tirana (Spizaetus tyrannus) en la Reserva de la Biosfera Sierra Gorda, un registro que representa un avance importante para el conocimiento de la biodiversidad de esta Área Natural Protegida y que refleja las condiciones favorables de conservación de sus ecosistemas.
El hallazgo fue realizado mediante trabajos de monitoreo biológico, vigilancia y seguimiento de fauna silvestre encabezados por personal de la reserva, en colaboración con habitantes del ejido Ayutla, ubicado en el municipio de Arroyo Seco.
La Comisión Nacional de Áreas Naturales Protegidas (Conanp) informó que el registro permitió obtener nueva información sobre la presencia y distribución de esta especie, considerada un depredador clave dentro de los ecosistemas tropicales.
El águila tirana, también conocida como águila azor negra, águila crestuda negra o águila iguanera, se encuentra catalogada como especie en peligro de extinción dentro de la Norma Oficial Mexicana 059, por lo que su conservación depende de la protección permanente de sus hábitats.
Esta ave rapaz cumple una función importante en los bosques al regular poblaciones de otras especies y contribuir al equilibrio ecológico de las zonas donde habita.
La presencia del ejemplar en la Sierra Gorda indica el buen estado de conservación de los ecosistemas de la región, caracterizados por cañones, bosques de encino y áreas de selva tropical estacionalmente seca.
De acuerdo con información de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio), el águila tirana es una especie residente, no migratoria, que se distribuye desde México hasta distintas regiones de Centroamérica y Sudamérica.
En territorio mexicano suele encontrarse en zonas de selva tropical y bosques mesófilos de montaña, principalmente en regiones como Nayarit, Guerrero, Chiapas, Veracruz, Tabasco y Campeche.
El nuevo registro representa un hecho relevante debido a que la distribución habitual de esta especie se encuentra a más de 150 kilómetros de distancia en la vertiente del Golfo de México, por lo que su aparición en la Sierra Gorda marca un nuevo dato para la conservación y estudio de esta ave.
