Minnesota.- El odio racista en Estados Unidos ha sido motivo de una nueva explosión de indignación nacional. Ayer se cumplieron tres días seguidos de violentas manifestaciones por la muerte de George Floyd, un afroamericano que perdió la vida en Minneapolis, tras ser sometido por un policía blanco, que lo arrestó por pagar en una tienda con un billete falso de 20 dólares.

El evento trágico, ocurrido la noche del pasado 25 de mayo, quedó registrado en un video que rápidamente sacó a una ciudadanía indignada a las calles, al grado de que ayer, el gobierno de Minnesota invocó la ayuda de la Guardia Nacional, uno de los brazos de seguridad del Ejército.

Las protestas, que han sido en su mayoría pacíficas, no han quedado exentas de la destrucción. Las imágenes de las movilizaciones también mostraron vehículos y edificios enteros bajo las llamas en Twin Cities, la ciudad más grande de Minnesota, donde sucedió el crimen.

Cuatro policías de la ciudad involucrados en el incidente, incluido el que presionó su rodilla contra el cuello de Floyd, quien yacía en el suelo, fueron despedidos de sus trabajos al día siguiente.

La jefa de policía local, Medaria Arredondo, se disculpó con la familia de Floyd y reconoció que su departamento contribuyó a un “déficit de esperanza”.

“Lamento absolutamente el dolor, la devastación y el trauma que la muerte del Sr. Floyd ha dejado en su familia, sus seres queridos y nuestra comunidad”, dijo.

Horas más tarde, los funcionarios que supervisan las investigaciones del Departamento de Justicia de EU, el FBI, la Oficina de Aprendizaje Criminal de Minnesota y los fiscales locales pidieron calma. “Otórguenos el tiempo para hacer esto bien, y traeremos justicia, lo prometo”, dijo el fiscal del condado de Hennepin, Mike Freeman, quien reconoció que la conducta del policía, evidenciada en el video, fue “horrible”, pero dijo: “Mi trabajo es demostrar que él violó una ley penal”.

La investigación, que el Fiscal General de EU, William Barr, designó como de “máxima prioridad” se centrará en si los agentes tuvieron una motivación racista.

La policía antidisturbios disparó ayer gases lacrimógenos y balas de goma contra manifestantes que arrojaban piedras.

El caso Floyd recuerda el asesinato en 2014 de Eric Garner, un hombre negro desarmado en Nueva York, quien murió estrangulado por un policía.

Las últimas palabras de Garner, “No puedo respirar”, se convirtieron en un grito de guerra para el movimiento Black Lives Matter, que denuncia la ola de asesinatos de afroamericanos por la policía.

La Alta Comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Michelle Bachelet, instó a las autoridades a abordar la “discriminación racial arraigada” en el sistema de justicia de Estados Unidos.