El ambicioso proyecto Starship, de Elon Musk, sufrió un revés este miércoles cuando el prototipo SN8 fue sometido a un rápido evento de desmontaje no programado, mientras intentaba aterrizar después de una prueba de vuelo suborbital a gran altitud.

La aeronave no estaba tripulada y realizaba una prueba de vuelo a unos 40 mil pies (12 kilómetros) de altura.

El incidente ya había sido vaticinado por Musk, al admitir que el cohete tenía pocas probabilidades de éxito completo en el primer intento.