La primera mujer en ocupar el cargo de primera ministra británica, hasta ahora la única. 

La “dama de hierro”, Margaret Thatcher.

“Este gobierno no flaqueará, la nación enfrentará ese reto, la democracia prevalecerá”, fueron sus palabras en 1984.

La mujer más influyente de la política conservadora británica, nació el 13 de octubre de 1925. 

Estudió química en Oxford y después se licenció como abogada, con especialidad en Derecho Tributario. 

En 1959 ganó un escaño en la Cámara de los Comunes. En dicha representación Thatcher apoyó una propuesta para despenalizar la homosexualidad, así como otra para legalizar el aborto en caso de deficiencias psíquicas o físicas del feto. 

En 1975 se convirtió en la líder del Partido Conservador de su país, cargo que hasta hoy sólo dos mujeres han alcanzado, en partidos importantes, del Reino Unido.  Margaret Becker lo hizo con el Partido Laborista.  Desde esa posición, Thatcher atacó ferozmente al socialismo y a la Unión Soviética y  fueron precisamente ellos quienes la llamaron la “dama de hierro”, sobrenombre que ella misma aceptó con su acostumbrada gracia. 

“Mi rostro maquillado discretamente y mi cabello suavemente agitado. La mujer de hierro, del mundo de oeste”, dijo en 1975.

El 4 de mayo de 1979 Margaret Thatcher hacía historia otra vez: se convirtió en la primera mujer en ser primera ministra británica, la única hasta el día de hoy. 

Su llegada y su estilo marcaron un antes y un después, no solo en la política local, sino en el ámbito internacional.

“La relación entre Estados Unidos y Gran Bretaña empezó con uno o dos errores de juicio, de nuestra parte. Estados Unidos es nuestro amigo, nuestro aliado y nuestro compañero en paz y en guerra. La historia y el destino de nuestras naciones han sido y siempre estarán entrelazados.  Espero que no le moleste señor presidente mi recordatorio de que George Washington era un sujeto británico, hasta bastante después de su cumpleaños “, señaló la entonces primera ministra británica en 1984.

Una líder fuerte, de principios y espíritu inquebrantables, siempre femenina y siempre carismática, Margaret Thatcher será recordada como una de las figuras más importantes del siglo XX, clave en el derrumbamiento del telón de acero y de los países comunistas de Europa del este. Y, con todo, una de las más joviales.