


Sandra González
El Buen Tono
REGIÓN.- Desde hace más de una década, la región de las Altas Montañas enfrenta un rezago económico severo debido a que no ha aterrizado una sola fábrica de peso que genere empleos para miles de trabajadores que los necesitan.
A esta ausencia de inversión industrial se suma un modelo turístico en Orizaba mal planteado, que, en lugar de beneficiar a la mayoría de los habitantes, sólo favorece a un sector reducido de empresarios locales. El secretario general de la Confederación Revolucionaria de Obreros y Campesinos (CROC), Silva Reyes, recordó que históricamente la zona tuvo un perfil industrial que mantenía activa la fuerza laboral.
Sin embargo, espacios emblemáticos como las fábricas textiles en Río Blanco o el complejo de Cocolapa se encuentran abandonados, con proyectos inconclusos; a ello se le suman propuestas como el fallido estadio de fútbol, que nunca se concretó.
“Nos hace falta más la llegada de capital fresco que un estadio de fútbol. Es urgente que se aprovechen las conexiones viales con la autopista y las naves industriales que ahí quedaron. Lo que necesitamos son inversiones que reactiven la economía, no ocurrencias pasajeras”, expresó.
El líder obrero señaló que sin seguridad no habrá inversión en la región. “Nunca va a llegar capital fresco cuando seguimos con los asaltos y asesinatos”, subrayó.
Recordó que, ya se escuchan declaraciones donde surge el interés por recuperar los espacios industriales abandonados, pero será necesario que el gobierno federal y estatal respalden esas ideas con acciones concretas que permitan atraer inversión, frenar la violencia y devolver a la zona el dinamismo económico que tuvo en el pasado.

