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  • Estafa a los orizabeños
  • En las gasolineras del alcalde y su familia, por cada 20 litros se “roban” entre 2 y 2.5, confirma una investigación especial; Profeco, dormida ¿o está coludido?

ORIZABA.- Una investigación especial realizada por este medio informativo revela que el alcalde Igor Rojí López defrauda a los orizabeños, ya que en gasolineras de su propiedad y/o familia expenden litros incompletos a los automovilistas que ahí compran combustibles. Todo lo anterior bajo la complacencia de Martín García Limón, delegado de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) quien no se entera ¿o está coludido?.
El pasado 15 de este mes, se envió a sus gasolineras un unidad especialmente adaptada para medir cuánto despachan de combustible. Se tiene como evidencia los tickets de compra y las fotografías tomadas a las garrafas, en las cuales se observan claramente los faltantes.
El automóvil incógnito se dirigió primero a la estación de servicio de Grupo Rojí ubicada en Oriente 6, esquina Sur 23 y se procedió a la compra de 20 litros de gasolina magna a un costo de 17 pesos con 21 centavos. El importe total fue de 344 pesos con 20 centavos. Ahi mismo se comprobó que a la garrafa le faltaron aproximadamente 2.5 litros en esa carga de 20.
Posteriormente se repitió la operación en la estación del mismo Grupo Rojí ubicada en la Oriente 6 esquina Sur 5. También se compraron 20 litros, al mismo costo por litro y fue el mismo importe. Al final de la carga, de igual forma hay un faltante de aproximadamente dos litros.
Algunos automovilistas consultados al respecto como el señor Martín Zavaleta Martínez, quien dijo ser vecino de la colonia Zapata, se mostró indignado por lo que llamó “una gran estafa del alcalde”.
“Si así nos roba en sus negocios, imagínese lo que debe estar haciendo con los dineros de la tesorería municipal, es un ladrón”, dijo la señora Concepción Hernández Jaramillo, vecina de la unidad Fovissste.
Ambos entrevistados coincidieron en cuestionar el papel del delegado de la Profeco en Orizaba, Martín García
Limón, quien parece no darse cuenta de lo que está sucediendo frente a sus narices o de
plano está coludido con el alcalde.

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