Mía Alducin
Córdoba, Ver.- La comunidad católica celebra este fin de semana la festividad de San Antonio de Padua, uno de los santos más venerados de la Iglesia por su intercesión en causas difíciles, la ayuda a los más necesitados y la recuperación de objetos perdidos.
En la rectoría dedicada a San Antonio de Padua, ubicada en la avenida 4 y calle 5 de la ciudad de Córdoba, se llevan a cabo diversas actividades religiosas, entre ellas celebraciones eucarísticas, comuniones y eventos especiales en honor al santo.
El rector del templo, Cristian David Sánchez, explicó que esta festividad reúne cada año a cientos de fieles que acuden para agradecer favores recibidos o pedir la intercesión del santo.
“San Antonio es reconocido por ser muy milagroso, especialmente en la asistencia a los pobres y en la recuperación de objetos perdidos”, comentó.
Relató que existen numerosos testimonios de personas que aseguran haber recibido ayuda tras encomendarse a San Antonio. Recordó el caso de un hombre que extravió su cartera y, después de realizar una novena al santo, logró recuperarla días después con todas sus pertenencias intactas.
Entre las tradiciones asociadas a esta celebración destaca la entrega de las conocidas 13 monedas de San Antonio, una práctica vinculada a la caridad y el apoyo a personas en situación vulnerable.
También se realiza la bendición de los lirios de San Antonio, símbolo de pureza, humildad y felicidad dentro de la tradición católica.
Otra de las creencias populares relacionadas con el santo es la que lo vincula con las peticiones amorosas. Durante generaciones se ha mantenido la costumbre de colocar una imagen de San Antonio de cabeza como una forma simbólica de pedir ayuda para encontrar pareja o fortalecer una relación sentimental.
San Antonio de Padua es considerado uno de los santos más importantes de la Iglesia Católica por su profundo conocimiento de las Sagradas Escrituras y por la devoción que ha despertado entre millones de fieles alrededor del mundo.
Por ello, cada año miles de creyentes acuden a los templos dedicados a su advocación para pedir su intercesión en problemas considerados difíciles o para recuperar aquello que han perdido.
