El Buen Tono
De la redacción
Orizaba.- La persecución policiaca registrada la tarde de este sábado sobre Norte 4 y avenida Cri-Crí no sólo provocó pánico entre comerciantes, automovilistas y peatones, también volvió a exhibir el desgaste del discurso oficial de seguridad que durante años sostuvo el ayuntamiento de Orizaba y que hoy cada vez encuentra más cuestionamientos ciudadanos.
El operativo, realizado por elementos de la Policía Municipal contra un motociclista señalado únicamente por mantener una “actitud sospechosa”, derivó en una movilización que generó zozobra, caos vial y temor entre habitantes de la zona norte de la ciudad, quienes incluso se resguardaron ante el miedo de que pudiera registrarse un enfrentamiento armado.
La escena contrastó con la narrativa que por años impulsó la administración del exalcalde Juan Manuel Diez Francos, basada en que Orizaba era una de las ciudades más seguras del país. Sin embargo, robos violentos, desapariciones, ejecuciones y asaltos recientes han comenzado a derrumbar esa percepción.
El propio vocero de la Diócesis de Orizaba, Helkyn Enríquez Báez, reconoció apenas unas horas antes que la corporación municipal se encuentra rebasada por la situación de violencia.
“Esperaríamos que de algún modo se fortalezca la policía de Orizaba, hoy están siendo rebasados por el crecimiento de la ciudad, sea por las circunstancias que estamos viviendo de la espiral de violencia en todo el país y en el estado”, declaró el sacerdote. La afirmación tomó aún más fuerza tras el operativo de este sábado, el cual fue criticado en redes sociales por ciudadanos que cuestionaron la rapidez y despliegue de recursos para perseguir a un motociclista, mientras en otros delitos de alto impacto la respuesta policial ha sido señalada como lenta o insuficiente. Entre enero y mayo de 2026, Orizaba acumuló hechos violentos que incrementaron la percepción de inseguridad entre la población. Se difundieron casos como el asalto a una mujer tras retirar dinero de un banco, el robo a una joyería en el centro histórico y el despojo de 370 mil pesos a una persona que salía de una sucursal bancaria.
