De la redacción
El Buen Tono
Ciudad de México.- Alrededor de 33 millones de personas participaron este sábado en el Segundo Simulacro Nacional, realizado en el marco del Día Nacional de Protección Civil y a 41 años del sismo de 1985, uno de los acontecimientos que permanece en la memoria colectiva del país.
El ejercicio tuvo como finalidad fortalecer la preparación de la población ante una emergencia sísmica y evaluar la capacidad de coordinación y respuesta de las instituciones de los tres órdenes de gobierno, así como de familias, organizaciones sociales y sector privado.
A las 12:00 horas, la Coordinación Nacional de Protección Civil activó durante aproximadamente un minuto y medio la alerta sísmica, con cinco hipótesis de terremoto adaptadas a las condiciones de las 32 entidades del país.
Como parte del simulacro, cerca de 80 millones de teléfonos celulares recibieron la alerta. En la Ciudad de México también se activaron alrededor de 30 mil altavoces, de los cuales funcionó aproximadamente 98 por ciento.
La jornada tuvo un significado especial al recordar los terremotos de 1985 y 2017, ambos ocurridos el 19 de septiembre. El primero, de magnitud 8.1, provocó una de las mayores tragedias de la historia reciente de México. Las estimaciones sobre el número de víctimas varían, pues mientras algunas cifras señalan más de 40 mil fallecidos, los registros oficiales contabilizaron 3 mil 192.
A cuatro décadas de aquel desastre, especialistas en atención de emergencias señalaron que las consecuencias emocionales continúan presentes entre la población y los cuerpos de auxilio. Alejandro Villegas, director general del Escuadrón de Rescate y Urgencias Médicas (ERUM), destacó la importancia de atender las reacciones que puede provocar nuevamente una alerta sísmica, especialmente entre quienes participaron en labores de rescate tras los grandes terremotos.
Antes del simulacro, familiares, vecinos y rescatistas realizaron homenajes a las víctimas de los terremotos. En Tlatelolco se llevó a cabo una misa en el sitio donde se encontraba el edificio Nuevo León, uno de los inmuebles que colapsaron durante el sismo de 1985.
En el lugar también estuvieron integrantes de los Topos Azteca, grupo de rescatistas surgido tras aquella tragedia y que posteriormente ha participado en labores de auxilio durante desastres ocurridos en diferentes países.
Durante las actividades conmemorativas también se señalaron problemas relacionados con inmuebles que requieren demolición o rehabilitación en la Ciudad de México. Organizaciones sociales advirtieron que algunas construcciones podrían representar un riesgo ante un nuevo movimiento telúrico.
Pedro Martínez Cornejo, director táctico general de la Secretaría de Gestión Integral de Riesgos de la capital, reconoció que existen zonas donde algunas viviendas, debido a su antigüedad, materiales y condiciones estructurales, podrían presentar vulnerabilidad durante un terremoto.
Por su parte, la jefa de Gobierno de la Ciudad de México, Clara Brugada, informó que para 2027 se tienen contemplados tres simulacros en la capital: uno durante los primeros meses del año y otros dos en coordinación con el Gobierno federal.
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