El análisis de 108 bitácoras oficiales revela que la estructura de la administración pública devora un promedio estimado de 39,130 litros de combustible al mes, lo que representa una erogación de $967,282.50 pesos mensuales cargados directamente al erario
Alejandro Aguilar
EL BUEN TONO
Córdoba, Ver.- El gasto masivo mensual de combustible es devorado de forma drástica por la Dirección de Obras Públicas, la Dirección de Agua Potable y Saneamiento (Hidrosistema) y el departamento de Limpia Pública, dependencias que concentran el uso de diésel y gasolina Magna.
La entrega de hidrocarburos por parte de Petróleos Mexicanos (Pemex) al ayuntamiento de Córdoba genera un beneficio directo exclusivo para el gasto operativo de la administración pública y sus funcionarios, sin que este alivio financiero se traduzca en reducciones fiscales, obras adicionales o mejoras tangibles para la población.
El análisis de las bitácoras demuestra que el aparato burocrático consume un promedio estimado de 39,130 litros por mes (con un costo aproximado de $967,282.50 pesos mensuales).
Al comparar estos datos, la donación de Pemex cubre de manera constante el 25.5% del consumo total de la flotilla oficial. Esto significa que la paraestatal le absorbe a la administración una cuarta parte de su gasto operativo logístico cada mes, un alivio financiero directo que se queda en el gasto corriente institucional y no se transfiere como beneficio o ahorro al bolsillo de los ciudadanos de Córdoba.
El gasto se concentra drásticamente en tres áreas operativas que recurren de forma masiva al uso de diésel y gasolina Magna: La Dirección de Obras Públicas, que encabeza el consumo con 14,945 litros equivalentes a 387,425 pesos; la Dirección de Agua Potable y Saneamiento (Hidrosistema), con 13,420 litros y un costo de 342,610 pesos; y el departamento de Limpia Pública dentro de Servicios Municipales, con 12,185 litros y un impacto de 298,920 pesos.
La donación de la paraestatal funciona únicamente como un subsidio interno para amortiguar el costo logístico de la flotilla vehicular oficial. Al contrastar el volumen recibido en carácter de donación con las tasas de consumo de las dependencias, se estima que el ahorro generado cubre una parte sustancial de las rutas burocráticas y operativas, blindando los viáticos de los empleados públicos frente a las fluctuaciones de precio en el mercado.

