Xalapa.- El modelo convencional de desarrollo está en crisis y aquello que prometía sólo se quedó en una ilusión, ya que la pandemia de COVID-19 evidenció la precariedad y la pobreza que abarca a todos los pueblos y comunidades en ambientes tanto urbanos como rurales.  

El docente de la Universidad del Cauca, Colombia, Javier Tovar, manifestó lo anterior y añadió que la enfermedad nos enseñó la importancia del hogar, así como de volver a valorar la milpa, que además del lugar de cultivo, lo es de crianza, aprendizaje y alimentación.

Las declaraciones se llevaron a cabo a través del segundo conversatorio virtual de las Tardes de Tequio, denominado: “Lombricomposta comunitaria”, ahí 

reconoció la implementación de prácticas como la del río Sedeño, que no trabajan bajo un modelo de desarrollo convencional y se sitúan en el paradigma de la buena vida y el buen vivir.  

Objetivo

En el foro se dialogó en torno a la iniciativa de la agrupación Desarrollo Sustentable del Río Sedeño, en la que sus integrantes trabajan por el rescate del cuerpo de agua y una de sus acciones fue la creación de una lombricomposta comunitaria, a fin de descomponer la basura orgánica y hacerla abono.  

Conocimiento

En el evento que organizó la Universidad Veracruzana (UV), a través de la Coordinación Universitaria para la Sustentabilidad (COSUSTENTA), el Departamento de Medios Audiovisuales (Tele UV) y la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), también partició catedrático del Instituto de Investigaciones en Educación, Gerardo Alatorre Frenk.

Dicho ponente aseguró que la experiencia de la agrupación Desarrollo Sustentable del Río Sedeño es inspiradora, ya que muestra cómo personas organizadas tejieron articulaciones entre pobladores, academia y la sociedad civil para trabajar unidos.  

Declaró que la iniciativa refleja la importancia de los acuerdos para sumar voluntades y encontrar soluciones.  

“Es indispensable que la sociedad aprenda a valorar los saberes de todos, de niños y de ancianos”, manifestó.  

Retos

Por su parte, el académico de la Universidad Veracruzana Intercultural (UVI), Antonio Farreny, mencionó que la pandemia de COVID-19 es el menor de los males, ya que cuando esta situación adversa termine tendremos en puerta escenarios lúgubres relacionados con los cambios ambientales. 

Comentó que en la medida que se pierden suelos y fuentes de agua las proyecciones nos vuelven vulnerables y que mitigar los impactos ambientales nos convertirá en sociedades más resilientes. 

Enfatizó que la obligación de las instituciones de educación superior es visibilizar experiencias como la del río Sedeño, que muestran que existen alternativas que ofrecen posibilidades y brindan esperanza para rescatar los recursos naturales como el agua.