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La desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje dejó a los trabajadores sin un filtro de justicia laboral. El nuevo modelo, basado en centros de conciliación y tribunales laborales, no ha frenado el hostigamiento patronal

EL BUEN TONO

Córdoba, Ver.- El caso de la sucursal 103 y otras de Córdoba Fortín de Banamex es la prueba más reciente: trabajadores exonerados de un desfalco fueron despedidos sin liquidación y, quienes reclamaron, terminaron boletinados y firmaron migajas por temor a un juicio interminable.

El testimonio de los exempleados de Banamex en Córdoba es una radiografía del nuevo desamparo laboral que enfrentan los trabajadores mexicanos tras la desaparición de las Juntas de Conciliación y Arbitraje.

La reforma laboral de 2019, que entró en vigor gradualmente, prometía justicia pronta y expedita. Pero el caso de la sucursal 103, donde al menos 20 empleados fueron suspendidos en febrero de 2026, investigados durante meses y finalmente despedidos sin liquidación a pesar de que las auditorías los exoneraron, demuestra que el nuevo sistema es un coladero para los abusos de la patronal.

La mecánica del despojo: Del desfalco a la boleta negra

El 17 de febrero de 2026, la sucursal 103 de Banamex en Córdoba amaneció bajo investigación interna por el robo de más de 40 millones de pesos. Los 20 empleados fueron suspendidos con goce de sueldo y sometidos a interrogatorios. Tres meses después, el banco determinó que los únicos responsables eran dos administradores, despedidos desde el día de la investigación. Sin embargo, el 1 de junio, el resto del personal fue citado a la gerencia y, vía videollamada con el área de Relaciones Laborales, recibió la noticia de la rescisión de su contrato sin goce de liquidación.

Aunque la investigación demostró su inocencia, el simple hecho de haber realizado actividades normales, como facturación y uso de claves, fue suficiente para correrlos. Los trabajadores que se negaron a firmar el finiquito reducido enfrentaron la presión directa de Relaciones Laborales, que los intimidó con un proceso penal de larga duración.

La conciliación que no concilia

Los afectados acudieron al Centro de Conciliación Laboral (CECOL), la nueva instancia que sustituyó a las Juntas. Pero el resultado fue el mismo: la conciliación no procedió. Los trabajadores que se fueron directo a esa instancia esperaron la resolución y esta le dio la razón a Banamex. La distrital, identificada solo como Martina “N”, fue la encargada de comunicar el fallo adverso.

El desenlace fue la rendición: “al final firmaron y aceptaron lo que Banamex les dio, ya que irse a demanda iba a tardar más y algunos ya no tenían efectivo y no habían encontrado empleo”, relatan los afectados. La amenaza de un juicio de años, sumada a la precariedad económica, doblegó a los exempleados, que hoy viven la peor de las consecuencias: Ser boletinados por haber exigido sus derechos.

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