Adriana Estrada
El Buen Tono
Orizaba.- Entre el aroma fresco del cempasúchil y el ir y venir de cubetas, el panteón municipal Juan de la Luz Enríquez empezó a latir este sábado 31 con la llegada de los primeros familiares que, fieles a la costumbre y la tradición, acuden a visitar a sus difuntos antes de la celebración del Día de Muertos.
Desde temprano, los pasillos del camposanto comenzaron a llenarse de personas dispuestas a limpiar las sepulturas, retirar la maleza y pasar un rato junto a quienes descansan ahí. Con rollos de flor, veladoras, escobas y cubetas en mano, las familias fueron abriéndose paso entre las tumbas, ya algunas adornadas con pétalos anaranjados que anuncian la proximidad de noviembre.
El cementerio lució este sábado con visitantes, donde decenas de personas arribaron para cumplir con el ritual previo, que va desde lavar las lápidas, acomodar las flores y encender las veladoras que, con su luz tenue, acompañan las memorias de los fieles difuntos. No faltaron quienes, además de la limpieza, se sentaron un momento a recordar anécdotas o a compartir alimentos en medio de un ambiente que mezcla solemnidad y reencuentro.
Aunque se espera una mayor afluencia para el 2 de noviembre, fecha central de la celebración, este sábado 31 de octubre ya dejó ver que el panteón Juan de la Luz Enríquez se prepara para uno de los momentos más concurridos del año, donde la flor de cempasúchil empieza a pintar de naranja un camposanto que, poco a poco, se llena de vida y de memoria.
Es gratis. Solo escribe tu correo y presiona Sign Up para suscribirte.
