• Del hospital militar
  • El mandatario atribuye su rápida mejoría a los conocimientos desarrollados por su administración y a los medicamentos.

Washington.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, salió ayer por la tarde del hospital donde lo atendieron por COVID-19.
Con mascarilla, de traje y corbata, pasó las puertas del Hospital Militar Walter Reed, en Bethesda, que se ubica en las afueras de Washington, levantó el pulgar antes de entrar en un vehículo negro y luego en el helicóptero que lo trasladaría de regreso a la Casa Blanca, en medio de los gritos de “¡Cuatro años más!, ¡Cuatro años más!” de sus seguidores apostados en la entrada.
El mandatario tiene en sus oficinas a un equipo médico de 30 personas a su disposición las 24 horas.
“Me siento realmente bien. ¡No temáis a la COVID! No dejéis que domine vuestras vidas”, expresó en un tuit en el que anunció su inmediata alta médica. “¡Me siento mejor que hace 20 años!”, añadió el paciente presidencial, a quien entre otros fármacos se le ha administrado esteroides, sustancia normalmente reservada para enfermos graves y con problemas respiratorios, entre otros.

Contagiados
El brote de COVID-19 en la Casa Blanca afectó a 12 personas, incluido el presidente Donald Trump.
Las alarmas comenzaron a sonar el pasado jueves, cuando se confirmó que la asistente del presidente Hope Hicks, había dado positivo por Coronavirus.
Desde entonces, en una especie de efecto dominó, Trump, su esposa Melania y otros nueve miembros de la élite política de Washington resultaron infectados con el virus.

Otro caso
La secretaria de prensa de la Casa Blanca, Kayleigh McEnany, informó ayer que dio positivo a la prueba de COVID-19.
“Después de dar negativo de manera constante, incluso todos los días desde el jueves, di positivo el lunes por la mañana sin experimentar síntomas”, dijo en un comunicado.
Precisó que iniciaría la cuarentena y continuará trabajando en forma remota.
El domingo celebró una rueda de prensa al aire libre con periodistas, sin usar cubrebocas.