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De la Redacción

El Buen Tono

XALAPA.— El escándalo financiero que sacude a la UPAV es el síntoma más grave de desorden e impunidad en la gestión educativa del sexenio de Cuitláhuac García. Lo que hoy investiga la Fiscalía no es un error administrativo aislado, sino un desfalco de 557 millones de pesos entre los ejercicios 2024 y 2025. Este boquete financiero creció y se consolidó ante la evidente ausencia de controles y auditorías, operando bajo una omisión que apunta altas esferas del poder estatal pasado.

Aunque se ha dictado prisión preventiva para tres exfuncionarios, la escala del daño patrimonial es grave. Durante años, la UPAV funcionó como una “caja negra” tolerada por la SEV. Resulta inverosímil que figuras como Zenyazen Escobar, entonces titular de la dependencia, intente deslindarse de un saqueo ocurrido en su mando y cuya supervisión era una de sus facultades irrenunciables.

En esta estructura destaca Jorge Miguel Uscanga, exsubsecretario de Educación Media Superior y Superior. Desde su posición, poseía el control operativo y la supervisión de la universidad; sin embargo, no existen registros de medidas contundentes para detener las irregularidades. Su nombre aparece como un eslabón clave en la cadena de corrupción que permitió el libre flujo de recursos hacia destinos desconocidos.

La gestión del exrector Ome Méndez se identifica como el periodo en el que se perfeccionó este modelo de desfalco. Bajo su dirección, el manejo discrecional del erario y pagos inflados permitieron que entes externos, como la asociación “Educación es Primero”, operaran sin rendición de cuentas. Esto no solo facilitó el peculado, sino que desvió fondos destinados a la educación a una red de intereses particulares.

Sergio “N”, Víctor de Jesús “N” y Frida Narayana “N” enfrentan procesos por peculado, abuso de autoridad y tráfico de influencias. El caso ha desbordado la responsabilidad individual para convertirse en el fracaso estructural de un gobierno cuitlahuista que llegó con la promesa de combatir la corrupción y terminó administrándola.

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