De la redacción El Buen Tono
Un operativo internacional de rescate mantiene con vida a Hernán Gil, un vigilante que permanece atrapado desde hace más de 100 horas bajo el colapso de un edificio en Catia La Mar, en el estado de La Guaira, luego de los sismos que sacudieron a Venezuela.
El derrumbe ocurrió cuando el inmueble cedió tras la actividad sísmica registrada en la región, dejando al trabajador atrapado dentro de la garita del sótano donde laboraba. Desde entonces, equipos de distintos países han sostenido una operación contrarreloj para intentar liberarlo sin provocar un nuevo colapso estructural.
Las labores de rescate se realizan exclusivamente con herramientas manuales, ya que el uso de maquinaria pesada fue descartado desde el inicio debido a la inestabilidad del edificio. Ingenieros estructurales, especialistas en búsqueda y rescatistas avanzan de forma milimétrica entre concreto y vigas de acero.
Cada cierto tiempo, las labores se detienen por completo para guardar silencio absoluto y escuchar posibles señales desde el interior. Esa dinámica ha permitido confirmar que el vigilante permanece con vida y consciente.
De acuerdo con reportes de los equipos en sitio, el contacto visual ya fue establecido, lo que ha permitido mejorar las estrategias de extracción. Además, el afectado ha recibido hidratación y atención básica mientras continúan las labores.
En el operativo participan brigadas de la Cruz Roja Costarricense y la Cruz Roja Venezolana, junto con rescatistas de Estados Unidos, Chile, El Salvador y Portugal, quienes trabajan de manera coordinada bajo estrictos protocolos de seguridad.
Las autoridades y equipos de rescate mantienen la esperanza de lograr una extracción segura, pese a que las condiciones estructurales del inmueble representan un alto riesgo. El caso de Hernán Gil se ha convertido en un símbolo de resistencia y esperanza en medio de la emergencia que atraviesa el país.
