CÓRDOBA.-  En 2020 los mexicanos no sólo se enfrentan al Covid-19 y sus consecuencias económicas, de enfermedad y muerte, también a la “otra peste moral” que es la violencia e inseguridad, que ha alcanzado niveles nunca antes vistos, por lo que la Conferencia del Episcopado Mexicano (CEM) manifiesta: “estos niveles asombran y duelen por su cantidad, frecuencia y crueldad, no podemos quedarnos indiferentes, exhortamos a los gobernantes para hacer de este país uno más justo”.
A través de la declaración conjunta de los obispos de México sobre el don de la vida y la dignidad de la persona humana, señalan: “se vive un momento en que nuestro querido pueblo sufre los embates, cada vez más constantes, de la incultura de la muerte y se enfrenta a una serie de desafíos que, como Pastores, estamos llamados a iluminar y dar, así es razón de nuestra esperanza”, situación que es reconocida en la Diócesis de Córdoba.
Manifiestan que este año dejará una huella en la historia del mundo y de México, por la pandemia del SARS-CoV-2, pues ha hecho experimentar la fragilidad del ser humano ante la enfermedad, trayendo dolor a innumerables hogares y ha conducido a la muerte de miles de personas, afectando gravemente la economía global y con ello la pérdida de miles de empleos, por lo que se incrementa el miedo por el futuro, mientras el hambre ha tocado a muchos y crece la pobreza en todo el país.
“Esto, ha traído a México otra peste mortal: violencia e inseguridad, que han alcanzado niveles insospechados. Esta peste no proviene de la naturaleza, sino del corazón herido por el pecado. Como Caín hizo con Abel, el hombre moderno no solamente se desentiende de su hermano, sino que lo ataca y lo mata”.