CD. Mendoza.- Por la contingencia del Covid-19, ayer católicos vivieron un Domingo de Ramos diferente, sin las tradicionales procesiones por las calles que representan la entrada de Jesús a Jerusalén e inicio de la Semana Santa.

En la entrada de la parroquia de Santa Rosa de Lima se colocó la imagen de Jesús entrando a Jerusalén y agua bendita, para que los fieles acudieran durante el día y sin aglomerarse pudieran bendecir sus palmas; las cebreciones eucarísticas se oficiaron en privado y a puerta cerrada.

En la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús en Río Blanco, desde ayer los sacerdotes bendijeron ramos y palmas, para que los fieles puedan acudir hoy por una a la oficina parroquial y la coloquen en la entrada de sus viviendas como signo de que reconocen a Jesús como Rey de su hogar y familia.

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Cambios.- En años anteriores, cada parroquia de la región realizaba una procesión con una representación en vivo del pasaje bíblico de la Entrada de Jesús a Jerusalén, siguiendo la narración del Evangelio de San Marcos, en la cual un fiel representaba a Cristo montado sobre un borrico, mientras otros vestían con túnicas para recorrer el trayecto; sin embargo, por la alerta sanitaria que se mantiene en el país, ayer eso no fue posible. 

La feligresía también celebró el inicio de la Semana Santa en Maltrata, la misa de la parroquia de San Pedro Apóstol se transmitió vía Internet a las 12:00 horas y la invitación para los católicos fue colocar palmas en la entrada de sus casas, ya que al término de la Eucaristía el sacerdote y ministros salieron a rociar agua bendita en las calles.

Según la tradición católica, se bendicen las palmas en el Domingo de Ramos con el significado de “alegoría o alegría” de que a Jerusalén había llegado el Rey de Reyes, lugar donde según las Sagradas Escrituras, se dio la primera proclamación del Evangelio.