

AGENCIA
Nacional.- La violencia en México se mantuvo en niveles críticos durante 2025, con al menos 4 mil 783 crímenes de extrema violencia registrados a lo largo del año, los cuales dejaron un saldo de 6 mil 707 víctimas. Las cifras reflejan una crisis de seguridad persistente, caracterizada por tortura, masacres, desapariciones y hallazgos de fosas clandestinas en gran parte del territorio nacional.
De acuerdo con el análisis sobre atrocidades de alto impacto, los asesinatos con tortura encabezaron la lista de delitos más recurrentes, con mil 255 casos documentados. A estos se sumaron 608 homicidios de mujeres cometidos con crueldad extrema, 456 mutilaciones y 386 masacres, entendidas como asesinatos múltiples ocurridos en un mismo evento, lo que equivale a prácticamente una masacre diaria.
Durante el mismo periodo se registraron 301 hallazgos de fosas clandestinas, con más de 400 puntos de inhumación ilegal detectados en distintas entidades del país. En promedio, se localizaron 25 fosas cada mes, una cifra que refleja la magnitud de la crisis forense y de desapariciones que enfrenta México.
El informe también documentó 282 jornadas de violencia, 190 casos de personas calcinadas, 190 homicidios de funcionarios o actores vinculados a tareas de seguridad y 118 asesinatos de integrantes de grupos vulnerables. En conjunto, estos datos arrojan un promedio diario de 13 atrocidades y 18 víctimas en el país.
Las entidades con mayor concentración de hechos violentos fueron Sinaloa, con 641 casos; Guanajuato, con 477; Guerrero, con 384; Chihuahua, con 367; y Michoacán, con 321. En estas regiones, la presencia de grupos criminales, la disputa territorial y la debilidad institucional han intensificado los niveles de violencia.
Uno de los casos más alarmantes se registró en Jalisco, donde se documentó el hallazgo de más de 400 bolsas con restos humanos y al menos 45 fosas clandestinas. Destaca el caso del rancho Izaguirre, en el municipio de Teuchitlán, donde fueron localizados hornos crematorios y restos óseos calcinados, un sitio que colectivos de búsqueda consideran apenas “la punta del iceberg” ante la posible existencia de más lugares similares.
El análisis subraya que la violencia no se limita al crimen organizado, sino que también incluye agresiones de carácter familiar, comunitario y social, lo que evidencia un deterioro profundo del tejido social. Asimismo, advierte que las cifras presentadas no reflejan la totalidad del problema, ya que muchos crímenes no son denunciados o no llegan a los registros públicos.
Ante este escenario, se plantea la urgencia de fortalecer a las instituciones encargadas de la búsqueda de personas desaparecidas y la atención a víctimas, así como de incrementar los recursos destinados a prevención, investigación y justicia. También se enfatiza la necesidad de políticas públicas que atiendan las causas estructurales de la violencia y no solo sus consecuencias.
El reporte concluye que México enfrenta una crisis de violencia sostenida que no puede seguir siendo normalizada. La magnitud de los hechos registrados durante 2025 confirma que el país atraviesa uno de los periodos más críticos en materia de seguridad, con un impacto directo en la vida cotidiana de millones de personas.
