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16 millones ausentes

Superiberia

El Pacto por México pervierte la política. 95 compromisos, negociados secretamente: generalidades, plagios de política social contradictorios con la política económica, que obliga al PAN y al PRD a apoyar lo que se vaya concretando, sin entrar al contenido.

De esos compromisos, 63 requieren aprobación del Congreso, el objetivo es anular al Legislativo, comprometiendo al PAN y PRD votar con el PRI lo que serán las iniciativas de Peña Nieto, con su lógica y tiempos.

Ejemplos legislativos: la reforma laboral empresarial, neoliberal, pacto previo Calderón-Peña Nieto con la cortina de humo de lucha por la democratización sindical, se aprobó el fondo, sin crítica contundente de las “oposiciones” pactantes. El interés principal del gobierno Peña Nieto, la aprobación de la continuidad de la política económica conservadora, aprobada en Diputados, con añadidos impulsados por Hacienda, es dictaminada y aprobada en el pleno del Senado, sin conocerla, confesado por los propios senadores. La fracción pactante del PRD, contra la posición de la Coalición Progresista que les dio los votos, votó por la continuidad de la política económica que formalmente combatieron en la campaña, alegaron que habrá reforma hacendaria de fondo más adelante, por lo pronto votaron por la anulación de la política social incorporada al pacto, por todo el 2012; la reforma educativa en curso, que reclama la población, resulta una simulación destructiva del sistema educativo nacional, proponiendo reformas a los artículos 3o y 73 constitucionales para crear un poder autónomo constitucional de cinco personajes superiores que a través de una supuesta evaluación “respetable”, asegurarán la educación de calidad, por encima de una SEP castrada y una rectoría declarada enajenada, dejada intacta. El presidente de la Comisión de Puntos Constitucionales de la Cámara de Diputados, del PRD, urge su aprobación, subrayó: “está comprometida en el pacto”, se discute principalmente el nombramiento de los cinco magníficos de este ente superior, sin objetar la reforma constitucional que generará conflictos con las autoridades educativas, sin resolver nada.

Ningún dirigente pactante ha profundizado el pacto que avanza, aunque el secretario general del PRD amenaza con destituir a su presidente por haber firmado, sin mayor resultado, y 38 senadores panistas preocupados piden al presidente Madero “les explique la dinámica de las reformas emanadas del pacto, pues no todos están conformes con procesar reformas sin análisis minuciosos”. Reacciones interesantes, observaremos sus efectos.

Más allá del propósito de anular al Congreso, el pacto afecta la vigencia democrática, con mercadotecnia que difunde, machaconamente por la dominación mediática, la imagen de un presidente de la república flanqueado estratégicamente por su oposición de derecha e izquierda, sin aclarar que ésta sólo fue representada por el firmante en lo personal, como denunció ese partido. Presencias sonrientes, deferentes, asemejando una corte rodeando a un presidente con gran autoridad, magnánimo con sus adversarios ya convencidos y empeñosos. Imágenes que fortalecen al poder y empequeñecen a los opositores, esfumando la diferencia de proyectos políticos. No negamos la cortesía que se deben los actores opuestos, indispensable en democracia, se señala que es participar en una evidente manipulación y pareciera que persiguen disfrutar los pactantes, aparecer en esa foto profusamente repetida, en la que se insiste están las principales fuerzas políticas del país. Por otro lado se dice en los medios, no siempre acertados, que esta presencia con el Presidente tiene como cimiento el apetito por posiciones de poder y la zanahoria de un gobierno de “coalición”. Es imperativo recordar que no están ahí 16 millones de votos expresados en favor de un cambio verdadero de nuestro país empobrecido y brutalmente desigual.

El PAN en la oposición

El minutero