

De la redacción
El Buen Tono
Rusia realizó este martes una nueva prueba del misil balístico intercontinental Sarmat, considerado por el presidente Vladímir Putin como “el misil más poderoso del mundo”, en medio de la tensión internacional derivada de la guerra en Ucrania y el creciente temor a una nueva carrera armamentista nuclear.
Putin informó que el misil con capacidad nuclear entrará oficialmente en servicio de combate antes de finalizar el año y destacó que fue diseñado para reemplazar al antiguo sistema soviético Voyevoda.
Según el mandatario ruso, el Sarmat posee una potencia superior a cualquier sistema occidental comparable, además de contar con tecnología capaz de superar escudos antimisiles. También aseguró que el misil puede realizar vuelos suborbitales y alcanzar distancias superiores a los 35 mil kilómetros.
El anuncio ocurre apenas unos días después de que Putin afirmara que el conflicto en Ucrania “está llegando a su fin”, aunque al mismo tiempo continúa reforzando el poder militar y nuclear de Rusia.
Desde el inicio de la invasión a Ucrania en 2022, el gobierno ruso ha recurrido constantemente al discurso nuclear como una forma de presión hacia Occidente, especialmente contra Estados Unidos y los países que respaldan militarmente a Ucrania.
El desarrollo del Sarmat forma parte de un amplio programa de modernización del arsenal nuclear ruso impulsado por Putin desde su llegada al poder en el año 2000. Dentro de ese plan también destacan armas como el vehículo hipersónico Avangard, el misil Oreshnik, el dron submarino Poseidón y el misil de crucero Burevestnik, varios de ellos con capacidad nuclear.
El Poseidón, por ejemplo, está diseñado para detonar cerca de costas enemigas y generar un tsunami radiactivo, mientras que el Burevestnik utiliza propulsión nuclear para mantenerse en vuelo durante largos periodos y atacar desde rutas inesperadas.
La tensión internacional aumentó aún más luego de que expirara el último tratado de control de armas nucleares entre Rusia y Estados Unidos, dejando sin límites a los dos mayores arsenales atómicos del planeta por primera vez en más de medio siglo.
Putin justificó el fortalecimiento militar asegurando que Rusia busca mantener el equilibrio estratégico frente al sistema de defensa antimisiles desarrollado por Washington tras abandonar acuerdos de la Guerra Fría.
El lanzamiento del Sarmat vuelve a colocar al mundo bajo la sombra de una posible escalada nuclear, mientras las principales potencias continúan reforzando sus capacidades militares.
