DE LA REDACCIÓN
EL BUEN TONO
región.- Lo que debía ser una sesión legislativa terminó convertido en espectáculo luego de que el diputado federal por Córdoba, Zenyazen Escobar García, protagonizó un conato de bronca en plena Cámara de Diputados, exhibiendo una vez más que su desempeño suele generar más polémicas que resultados para el Distrito 16.
De acuerdo con videos difundidos a nivel nacional, el legislador morenista perdió la compostura después de ser increpado por el diputado priista Carlos Gutiérrez Mancilla, quien le lanzó diversos señalamientos e insultos desde su curul, llamándolo “stripper” y “trepador”, además de recordarle sus vínculos con personajes cuestionados como Luis Abella Alvarado y Manuel Alonso Cerezo, señalados como impulsores de prácticas de lavado de dinero.
Las imágenes muestran a Zenyazen quitándose el sombrero y avanzando hacia el legislador priista en actitud retadora, obligando a otros diputados a intervenir para evitar que el enfrentamiento pasara de los empujones a los golpes. La escena provocó el llamado de atención de la presidenta de la Mesa Directiva, Kenia López Rabadán, quien reprochó el comportamiento de los legisladores y exigió respeto al recinto parlamentario.
Sin embargo, el episodio escaló todavía más cuando diputados del PRI y PAN solicitaron que se practicara un examen antidoping al representante de Morena, además de cuestionar si su conducta obedecía a algún tipo de alteración o consumo de sustancias.
El escándalo rápidamente se volvió tendencia nacional y volvió a colocar a Zenyazen en el centro de la controversia.
Para ciudadanos del Distrito 16, el incidente refleja la falta de seriedad con la que el legislador ha desempeñado su encargo. Mientras Córdoba enfrenta problemas de inseguridad, rezago en infraestructura, crisis económica y necesidades en salud, su representante en San Lázaro terminó ocupando titulares por un pleito callejero en pleno Congreso de la Unión. La polémica también revivió viejos cuestionamientos sobre su pasado, luego de que durante la confrontación el priista le gritara “stripper” y “trepador”, reactivando un tema que ha acompañado a Zenyazen desde antes de ocupar cargos públicos.
Lo cierto es que, más allá de los insultos y provocaciones, la imagen que quedó para millones de mexicanos fue la de un diputado federal dispuesto a pelear a golpes en lugar de debatir con argumentos.
Y mientras en el Congreso se hablaba de empujones, en Córdoba muchos siguen esperando que Zenyazen sea noticia por gestionar obras, recursos o soluciones para el distrito que representa, y no por los escándalos que acumula dentro y fuera de la política.
