Aunque este año el estiaje no golpeó con la fuerza de temporadas anteriores, persisten problemas de infraestructura y afectaciones al ecosistema por quemas constantes en la zona.
De la Redacción | El Buen Tono
Córdoba, Ver.- La Laguna El Porvenir logró superar este año la temporada de sequía sin sufrir las graves afectaciones registradas en años anteriores; sin embargo, el espacio natural continúa enfrentando problemas de infraestructura, contaminación y falta de atención que limitan su desarrollo como atractivo turístico y área de conservación.
El presidente del comité de la laguna, Uziel Sánchez, señaló que el cuerpo de agua depende principalmente de las lluvias y que, a diferencia de hace dos años, el nivel no descendió de manera crítica.
Recordó que durante la intensa sequía registrada anteriormente se vieron afectadas tanto la flora como la fauna del lugar, además de que las altas temperaturas agravaron las condiciones del ecosistema.
“La temporada más favorable es a partir de septiembre y el nivel del agua suele mantenerse hasta Semana Santa, dependiendo de las condiciones climáticas”, explicó.
No obstante, reconoció que las trajineras continúan sin operar debido a que el nivel del agua aún no es suficiente para reactivar plenamente esta actividad recreativa.
Por su parte, el vicepresidente del comité, Gabriel Hernández, indicó que actualmente la flora y fauna del lugar se mantienen en aproximadamente un 90 por ciento, lo que representa una recuperación importante respecto de los daños sufridos en años pasados.
Sin embargo, advirtió que existen amenazas que siguen poniendo en riesgo el entorno natural, entre ellas las quemas constantes que se realizan en un predio cercano.
Los integrantes del comité denunciaron que estas prácticas generan contaminación y afectan el equilibrio ecológico de la zona, por lo que buscan mecanismos para intervenir y evitar que el problema continúe.
A ello se suma la falta de infraestructura básica. Señalaron que al menos 40 lámparas se encuentran fuera de servicio, situación que provoca que amplias áreas permanezcan en penumbra durante la tarde y la noche.
La falta de iluminación, afirmaron, reduce la permanencia de visitantes y limita las actividades recreativas en uno de los espacios naturales más importantes de Córdoba.
Aunque el turismo ha respondido favorablemente y continúan realizándose eventos para atraer visitantes, los encargados de la laguna consideran que la conservación del ecosistema y la rehabilitación de los servicios básicos siguen siendo tareas pendientes para evitar que este sitio vuelva a enfrentar un deterioro como el ocurrido años atrás.
