De la Redacción
El Buen Tono
Córdoba.- Vecinos de la privada Huerta, en la Colonia Santa Isabel, viven una situación de indignación luego de que personal del ayuntamiento irrumpiera en un predio particular para derribar un lindero, un árbol de la especie conocida como “chinene” y una mufa de luz, todo sin presentar notificación previa, oficio alguno o identificación que acreditara su carácter de servidores públicos.
Los hechos ocurrieron cuando cuadrillas municipales con maquinaria pesada llegaron al lugar y ejecutaron las acciones sin mediar explicación a los propietarios. El dueño del predio se encuentra en el sitio, constatando los daños, y los vecinos han manifestado su rechazo ante lo que califican como un abuso de autoridad. La falta de oficio, la ausencia de identificación oficial y la nula notificación previa configuran una actuación que vulnera las más elementales garantías del debido proceso. El ayuntamiento actúa como si la ley no existiera.
En paralelo, otro foco de denuncia se registra en el Camino Real, entre la Colonia Carranza y la zona de Los Filtros. Ahí, donde este medio ha documentado la presencia de los llamados “autos macetas” —vehículos abandonados que obstruyen la vía pública por más de 72 horas—, el personal municipal se presentó para realizar podas en el área.
Las autoridades evaden su responsabilidad: en lugar de retirar los autos macetas que generan inseguridad y bloquean la circulación, se limitan a podar árboles en la zona. Esa acción simula gobierno, cuando lo que exige la ciudadanía es eliminar los vehículos abandonados denunciados en múltiples ocasiones.
El ayuntamiento sabe que los autos maceta son un foco de inseguridad y un problema vial, pero en lugar de retirarlos, simula acción con podas que no resuelven nada y deja intactos los vehículos que afean y entorpecen el espacio público.
En ambos casos, el denominador común es claro: el ayuntamiento actúa fuera de la normativa. En Santa Isabel destruye propiedad privada sin notificación; en Camino Real simula atender el espacio público y evade retirar los autos macetas. El denominador común es claro: un ayuntamiento que actúa como si la ley no existiera. Y detrás de cada abuso y simulación está la firma de Manuel Alonso Cerezo, un alcalde incapaz de gobernar con legalidad, pero experto en convertir la administración en un instrumento de atropello y omisión. Córdoba no tiene autoridad: tiene un operador del abuso institucional.
