Desde hace más de cuatro décadas se dedica a reparar zapatos, bolsas, maletas y chamarras; asegura que es un oficio que nunca lo ha abandonado.
CÓRDOBA, VER.- Entre máquinas de coser, herramientas y materiales, Don Cayetano continúa cada día con un oficio al que ha dedicado 45 años de su vida y que, pese al paso del tiempo, se niega a dejar desaparecer.
Ubicado en la bodega número 3 del Mercado Revolución, lleva 21 años trabajando en este lugar, después de haber ejercido durante 15 años en la Ciudad de México. Aprendió el oficio por necesidad y gracias a un amigo que le enseñó los primeros pasos.
“Este oficio es muy bonito porque es fiel, no lo deja a uno. Mis clientes son los mismos, depende del trabajo que les hace uno, regresan”, relata.
A lo largo de los años ha aprendido a reparar prácticamente de todo: zapatos, bolsas, maletas y chamarras. Actualmente puede recibir alrededor de ocho pares de zapatos al día y trabaja de lunes a sábado, de 8 de la mañana a 6 de la tarde.
Para Don Cayetano, una de las principales dificultades es que las nuevas generaciones ya no muestran el mismo interés por aprender este tipo de oficios. Estima que en Córdoba quedan alrededor de ocho zapateros con una trayectoria amplia.
Los materiales tampoco han quedado fuera del aumento de precios. Sin embargo, procura mantener costos accesibles para sus clientes y cobra alrededor de 90 pesos por algunas reparaciones, mientras que fuera del mercado pueden alcanzar hasta 120 pesos.
Cada jornada vuelve a encender su máquina de coser y toma sus herramientas para hacer lo que ha hecho durante décadas: reparar aquello que otros daban por perdido.
Para él, ser zapatero no solamente ha sido una forma de ganarse la vida, sino un oficio que se convirtió en parte de su historia y que espera continuar mientras sus manos todavía puedan trabajar.
